Borges sin su Nobel

Recién paso el aniversario 25 de la muerte Borges y como siempre se habla de la injusticia que toda su vida cargo: nunca le dieron el Nobel de literatura.

Pero de eso hay mucha tinta, si ha Borges no le interesaba el asunto, no entiendo porque remitirnos a recordarlo por ello.

    Mejor hablemos del Borges genio literario, del memorioso, del hombre humilde, del que nos puede encantar con uno de sus cuentos, de sus poemas. El Borgues que sigue vivo porque se metió en los libros que el otro, el que murió, nos escribió. Larga vida a Borges!

A mí me encanta Borges como persona, hay que verlo para entender al instante que era un gran ser humano, un santo por lo civil -parafraseando lo que Joaquín Sabina le canta a otro poeta, Ángel González-. Un hombre viejo, sin pisca de amargura. Ciego y enamorado de los libros.

Dialogo abierto con Pepe Farah De Anda (Parte III)

Pepe:

Tomare tan solo dos ideas de lo que me has dicho, sin duda que tela de donde cortar me has dado mucha, pero nos remitiremos solo a este par. Una dicha de forma explícita y la otra implícita.

En el ante penúltimo párrafo hablas de la necesidad de la lectura, sin duda te has dado cuenta que ese ejercicio se lleva a cabo solo por una minoría, lo positivo es que quien lee puede pertenecer a cualquier esfera socioeconómica. Lo cual nos brinda la oportunidad de descubrir pobres exquisitos y ricos miserables.

Leer conlleva al acto sublime del hombre: pensar. Pensar nos expulsa del reino animal, nos hace consientes de nuestro singular lugar en esto que llamamos vida. Pero también somos seres que sienten, el arte mismo del cual hemos venido hablando es una experiencia sensible. Aquí una de las centrales contradicciones aparentes del ser: sentimos y pensamos al mismo tiempo, actos que pareciera de excluyen o que en el hombre forman un sincretismo. No tenemos otra referencia igual, no podemos decir, tal o cual animal o planta está en nuestra situación, entonces aprendamos a partir de ella o de el cómo conllevar eso de sentir y pensar.

Ahora bien, vayamos un poquito más al fondo del asunto: creer es ante todo un sentir, uno cree -o no cree- porque siente que tal o cual cosa es -o no es posible-. Pero creer pareciera ser exactamente lo contrario de pensar.

La preguntas que ahora te quiero plantear son estas: Es posible creer y pensar al unisonó? O será que simplemente hay un límite para el pensar y de allí en adelante es un creer?

Como siempre un afectuoso saludo y quedo a la espera de tu sentir y pensar.

Alcides

Breve exegesis metodológica en torno a la metafísica de las funciones concéntricas del ser a priori en su fundamentación escatológica.

     Con semejante titulo de verdad que ya no queda mucho por decir, solo constatar que el titulo de cualquier cosa escrita (novela, ensayo, cuento, articulo, post, etc.) determina en gran medida si el lector se atreverá a leer completamente lo que tiene ante sus ojos.

Obvio, en este caso, con esa leyendota uno solo puede sentir animadversión. Pero bueno, ese era el objetivo.

No sabia

No sabia que las posibles jugadas en el ajedrez supera con mucho el numero de atomos en el universo entero. Sin duda que lo mejor es que no es un juego basado en el azar. Se sustenta en las habilidades de los contrincantes.
No sabia que hay un rey, una reyna, dos alfiles, dos torres, dos caballos y ocho peones. Cada uno se mueve de forma diferente en el tablero, que es de 8×8 cuadros.
Cuando se dice que la vida es un juego de ajedrez, muy probablemente se quiera hacer notar el sin numero de posibilidades que ella nos puede presentar.
Obvio que no podemos llegar a conocer cada una de esas posibilidades o circunstancias, por ello dice el viejo sabio Leonardo Boff: a Dios le toca juzgar la subjetividad del pecado, a nosotros la evidencia de los hechos constatables.
A

Dialogo abierto con Pepe Farah De Anda (Parte II)

Muy estimado Alcides:

 

En el mundo moderno, como dice el director del planetario de Caracas: “hoy en día millones de mujeres y hombres viven en las grandes ciudades, prisioneros del ritmo de sus vidas”. Con los actuales medios de comunicación masiva hay ruido, música, imágenes, cine, radio, televisión, por todas partes, y sin ninguna cosa que lo pueda regular.

Los psicólogos de la era industrial modifican todo lo que quieren con tal de vender tal o cual cosa, desde cepillos de dientes hasta votos para la presidencia. Así que contestar a la pregunta ¿qué manifestación artística induce al espectador a la experiencia estética con mayor facilidad? Y más específicamente -música o cine- me conduce a hacer abstracción de todo lo que ocurre en la calle, trabajo y escuela, para pensar en un espectador que ha decidido concentrarse en esa única función de –espectador-, es decir no veo que los programas de televisión o los videos de You Tube sean cine, ni que la música del radio del chofer del camión sea música. La sala o la recámara de la casa es algunas veces auditorio y algunas veces sala de cine.

El cine comenzó mudo porque apenas se había logrado el control sobre las imágenes visuales, más se hizo pronto necesario complementarlo con música, de tal modo que había orquestas atrás de las pantallas. No creo que la respuesta esté muy complicada; la música fue primero, la organización de los sonidos, hablar, cantar, llorar. El llanto es la primera experiencia estética. Cuando uno dice que una canción es muy bonita y que lo tiene a uno cautivado, lo que quiere decir es que los cantores están llorando por mi, me ahorran algo de angustia1.

Se necesita hacer una reflexión sobre la existencia, hacer preguntas es lo fundamental, y para esto se necesita disponer de algo de tiempo, ese es el tiempo del espectador. Y resulta que escuchar (oír con atención) música es actualmente de los mas sencillo que se puede hacer debido a la tecnología actual. La música entonces lleva ventaja ante el cine. La música es primero, y la música es rápidamente accesible. Pero el cine es más elaborado y requiere de más atenciones y cuando logró tener el control de las imágenes paso a agregarle el sonido, primero la voz y casi de inmediato la música. Y esto ha sido simultáneamente un gran avance y una desgracia. A mi modo de ver las cosas actualmente, el cine mudo y en blanco y negro, es decir, el cine original, obligaba al espectador a descubrir las ideas que estaban atrás de las imágenes, la secuencia de las tomas y su duración determinan el rigor de las ideas. Mientras mas se parezca a la realidad visual, agregándole el color y el sonido se pierde en abstracción. El espectador de cine puede ser víctima, entonces, de no pensar; fascinarse de lo fácil de la interpretación de la realidad mostrada en las imágenes sonoras y visuales. En la música un espectador atento tiene que construir las ideas sin más respaldo visual que su imaginación. Y en este sentido es la literatura quien definitivamente supera a la música y al cine. La imaginación tiene el poder de modificar la realidad, y esa es nuestra fascinación por lo artístico que es la estética de la inteligencia sensorial.

En el mundo moderno podemos escoger cada vez con mas facilidad, la música que queremos oír, el cine que queremos ver (y el oír incluido), y los libros que queremos leer. ¿Cómo seleccionarlos dentro de todo lo accesible? Distinguir lo esencial de lo accesorio, el grano de la paja, lo necesario de lo superfluo.

Hay que aprender a escoger. De todo el cuadrante de amplitud modulada en el radio, escogí 860 kilociclos Radio Universidad de México. Había mucha música sinfónica, y un programa de Juan López Moctezuma2 Panorama del Jazz (1960-1973) en medio de un mundo que todo lo quiere comercializar aparte de escuchar jazz leía párrafos de libros: … “nos sigue diciendo Julio Coll en su libro Variación es sobre el jazz”; lo busqué, lo encontré y lo leí. De esa lectura, que condujo a otras dos nació mi fascinación gusto y aprecio de ese tipo de música. De la lectura del libro “La forma en el cine” de Serguei Eisenstein nació mi verdadera afición al cine.

En conclusión, cada cosa que quiero hacer y deseo que salga bien, tiene que ser estudiada; y esto quiere decir que debe pasar por la lectura. ¿Cuánta? Toda la que se pueda conseguir, bien seleccionada.

Respecto a tu tercera pregunta, en 1975 hice un documental del barco escuela de la Universidad de Nayarit, con una duración de diez y siete minutos. Disponíamos de una cámara de cine S-8, sin sonido. En su estreno, mi amigo Roberto Barrón, a quien conoces, puso de fondo musical la quinta sinfonía de Ludwig Van Beethoven. El equipo de sonido era una de las primeras grabadoras de casete de uso casero. No paraban de hacer elogios al documental, el mérito es de Beethoven.

Espero haber abundado en el tema y que salgan más interrogantes de esta imaginaria controversia entre música y cine. Estoy espléndidamente halagado por esta tertulia epistolar.

Muchos saludos

 

Pepe

 

 

Notas.

  1. El auditorio nacional está lleno de espectadores Diego Ramón Jiménez Salazar, conocido como Diego el Cigala, que lo están viendo llorar, conmovidos y levemente distraídos por la música de una guitarra.
  2. Juan López Moctezuma fue un activo promotor del jazz en México, especialmente a través de programas de radio: “Condujo y produjo los programas Panorama del Jazz (el primer programa radiofónico dedicado enteramente al jazz en Latinoamérica, 1960-73), y luego otros.

Me pico una hormiga

   

Me pico una hormiga, no sé como llego pero me clavo sus dientes, garras, tenazas, lanzas o lo que sea que tengan en mi ya de por si aboyado fuselaje. Era diminuta, negra, bilingüe, exageraría si dijese que era del tamaño de un avión, pero como sea me infligió dolor, y bastante.

La pobre murió en el acto terrorista, al sentir el picor el instinto me hizo llevar la mano hasta el punto de dolor, así quedo aplastada, desmembrada, aniquilada.

Lo más curioso es que el incidente ocurrió mientras me duchaba, Una hormiga en una ducha? Sería como un diluvio para la pobre, sin duda que me culpo, por eso me lacero. Aunque sigo sin explicarme como llego hasta donde me pico.

Baste por hoy de tan profundas reflexiones y por conclusión diré que cualquier cosa puede ser contada si se le busca la manera adecuada.

Post data, Se preguntara donde me pico, no, no fue en salva sea la parte, fue de hecho en el pecho.

A.

Dialogo abierto con Pepe Farah De Anda (Parte I)

Estimado Pepe:

Estarás de acuerdo conmigo que el arte es de las actividades que han acompañado al hombre desde que este bajo de los arboles -y fue Erectus- o si se quiere pintar de otra forma más religiosa, desde que Jehová soplo sobre el barro moldeado.

Con el avance de la ciencia y la tecnología, el arte se ha diversificado en sus expresiones. Quizás la forma más vieja sea la música -junto con el baile- y de las mas nuevas el cine.

Así en dos párrafos llegamos a este siglo XXI, nos encontramos un buen día por esas ‘redes de azar que teje el destino’ en este ameno dialogo. Un cinéfilo consumado y un melómano confeso.

La primer pregunta que me surge es esta: Que manifestación artística -música o cine- induce con mayor facilidad al espectador a la experiencia estética?  Y porque?

Evidentemente diré que la música, y su justificación está en su formato, sobre todo en la cultura pop. La música que más se consume es la ‘ligera’, es decir, aquella que aborda en gran medida y con una brevedad asombrosa el tema del amor y el desamor. En tres minutos Lola y Lolo se conocen, se enamoran, se separan y desde lejos de añoran. Con un soporte en el ritmo de los instrumentos. Basta pasar por el ancho de banda de la radio para darse cuenta que lo que se vende es esa música en especifico, en el género que gustes.

Sin entrar en detalle de la calidad y el valor artístico, sin duda que responde a una necesidad de los humanos. Se consume lo que está a la mano y la mayoría solo tiene acceso a tales formatos de música. Pero su éxito es incuestionable porque responde -como te decía- a una necesidad artística de nosotros. Lo que quiero decir es que, aun con todos sus defectos la música ligera si es capaz de inducir a la experiencia estética.

En contraparte el cine, por su gran formato, requiere de una inversión mayor de tiempo y recursos. Ambas cosas que precisamente son un lujo en estos tiempos veloces como un cadillac sin frenos. Ir al cine  pues resulta transtornoso.

Pero, y aquí vale un punto y aparte para cederte la palabra. Espero la respuesta a las primeras dos preguntas planteadas arriba, además de esta ultima: Cuál es tu experiencia personal ante esa manifestación artística que llamamos cine?

Haz de disculpar el exabrupto con que corto la comunicación escrita, es tarde, ya muy noche.  El cansancio ya está haciendo mella. Me despido como siempre enviándote un caluroso saludo.

Alcides