Notas sobre la muerte.

Sin dudar que la descripción que más me sorprende sobre la muerte es esta:

El gran desengaño

Quien haya estado a las puertas del mas allá lo entenderá, el umbral de la muerte nos devela las realidades trascendentales de nuestro vivir; es decir, ante la muerte vemos más claro que cosas son las importantes.

Por eso es común el conocer las experiencias de personas que hablan con sus familiares cercanos –conyugue, padres, hijos, hermanos- cuando han estado en situaciones críticas de accidentes o enfermedades.

Ante la partida inminente de esta vida, sopesamos las realidades materiales, ellas pasan a segundo término. Lo espiritual pide corona, nos urge saldar cuentas pendientes.

Alcides

Jalowin

Anoche escuchaba en TV un comentario muy cierto, hasta el jalowin en su esencia malvada a sido superada por la mercadotecnia del capitalismo.

Si de navidad ya poco recordamos que tiene que ver con el nacimiento de Cristo, la onda es comprar y comprar, el árbol, regalos, que nos vamos a poner ese día, lo que sea ¡pero por amor de Dios compra algo!

Así le pasa a jalowin, nada tiene que ver el festín de compradores compulsivos que occidente se da, con el trasfondo de la celebración en que las brujas renovaban sus votos con el jefe supremo del averno.

Una recomendación, no celebre jalowin, solo ganan los mercaderes, mercachifles y don satanas.

 ¡Ah! y ya se jalowin no se escribe asi, pero ni eso vale la pena esta celebracio -demostracion- de lo idiota que puede llegar a ser el hombre occidental.

A.

Sueño # 42,478

 

Llego a casa,

-casa vacía-

Como desde hace veinticinco años

el recado donde mismo

como desde hace veinticinco años

-solo cambia el contenido-:

No estamos,

Tu padre anda trabajando,

Yo y tu hermano al mercado,

Volveremos noche,

En la nevera encontraras

Algo que meter al micro.

Atentamente, tu madre.

Me pregunto lo mismo desde hace

Veinticinco años

¿Algún día conoceré a esa mujer

que deja los recados pinchados

en la pared?

¿Cómo tendrá las manos esa mujer?

¿Me pareceré a mi padre o a mi hermano?

Cada mañana, al partir,

cierro la puerta –parto al trabajo-

con la esperanza de volver

y ya no encontrar un maldito recado,

Por fin conocer aquellos

que me dicen querer.

Un paseo por la nada

 

Esta no es una confesión de parte

para relevar pruebas,

un mutuo propio,  un enunciado ex cátedra

o el índice de maldad de algún preso olvidado en

la barraca más fría.

Esto no es ni canción, ni poema,

ni prosa, ni rima, ni octosílabos, ni decálogo alguno.

Esto no es el verano, ni invierno,

la lucha del bien y el mal,

los últimos minutos de la hora señalada.

Ni una hoja en blanco,

un palabra gramas,

un yin, un yan

el periódico de hace mil años,

los bóxers de los siete enanitos,

el quinqué con que se quedo Aladino.

La rayita de coca en medio de la carretera,

una nube con forma del rey Carlos III,

ni el bule, bule…bule, bule.

Esto no es novela corta, ni cuento largo,

ni el punto medio entre lo uno u lo otro.

Para acabar pronto,

-porque no me gusta abusar de su santa paciencia-

esto no es ni lo que es.

 

 

 

Ética Autoritaria y ética humanista

La ética son el conjunto de normas que hacen posible la convivencia entre humanos. Fromm refiere que hay dos tipos, la autoritaria, que es impuesta al individuo por el estado, la religión o la sociedad. La segunda, la humanista, nace de la reflexión del sujeto sobre lo que es mejor para él y para los demás.

Fromm dice que solo la ética humanista debiera regir nuestro comportamiento. Sin embargo, ello me suena a utopía. Se requiere de una ética, autoritaria, como la llama Fromm, pero que se pueden llamar leyes, reglamentos, decálogos, etc.

Asumir que una ética humanista es posible, es asumir un grado demasiado elevado de desarrollo de las potencialidades de los humanos. Un grado que no tenemos aun, un grado que quizás nunca se logre.

Me gusta el ejemplo del semáforo. Nadie se pasa el semáforo, todos estamos de acuerdo en la necesidad de la ética de obedecer la luz roja, el violar esa ley –o ética- nos puede causar daños. Sin embargo en asuntos más personales como la adopción de menores por parejas del mismo sexo, el asunto de es tan fácil asumirlo. Si nos pasamos un semáforo, chocamos. Pero si un niño es criado en un ambiente homosexual no se cuantifican tan a priori los daños que pueda sufrir en su psiquis, por ende la pareja homosexual no esta tan fácilmente dispuesto a renunciar a su libertad de adoptar.

En su quintaescencia el problema radica en la dicotomía del ser humano, conviven en el fuerzas contrarias, por un lado el altruismo que lo hace comprender la necesidad de una ética para subsistir como miembro de un grupo y por otro su egoísmo que lo lleva a trasgredir esa ética en busca de lo que él considera bueno para sí.

 

Hoy

Hoy he manejado 500 kilómetros, he escuchado mucha música pasando desde Enrique Iglesias hasta las sonatas para piano de Medtner, he hablado con cuatro clientes, de los cuales todos se quejaron de lo mal que van los negocios.

Hoy he contestado 30 llamadas telefónicas, he visto un amanecer maravilloso con el sol entre las nubes del horizonte, he pensado en varias cosas que quiero escribir, hoy he paseado los 3 libros que quiero leer en mi maletín y ni siquiera los he abierto.

Hoy me he topado a mis compañeros de trabajo en la carretera, no encontraba las llaves de la oficina, me grabaron un disco de Santana, he ido a ver dos obras en construcción, en la primera me estuve 15 minutos y en la segunda una hora y media.

Hoy he visto varios presupuestos en el correo electrónico, fotos de una techumbre, los planos de un terreno.

Hoy desayune San Wish, a medio día albóndigas y de cena yogurt con uvas. Tome café del oxxo y de otro lugar que no recuerdo el nombre, pero tiene en la puerta una estrellita verde ¡Coffe Star!

Hoy me acorde del sueño del otro día, me levante a las 5.00 am, estuve pensando un buen rato en la Ética de Erich Fromm.

Hoy me he preguntado si todas las lavadoras hacen el mismo ruedo, si mi pantalón esta arrugado, si existirá el tal Diego que dice mi hija que le pego en la mano.

Hoy ya son las 21.08, terminamos la tarea de Paulina, quiero ver Doctor House.

Lunes de equivocación

Hoy es lunes y, como todo lunes de este año escolar he ido por Paulina una hora antes de su salida de la escuela. Los lunes sale mas tarde de lo normal.

Dejo el carro, camino la cuadra desde donde lo dejo hasta el portón. Llego a la puerta de su salón de segundo año ¡zas! En ese momento lo recuerdo ¡Hoy sale mas tarde!

 

Sin duda el celebérrimo Síndrome del Titi me esta pegando duro. ¿Lo conocéis? Es del Titipuchal de años que ya tengo. Por eso se me olvidan las cosas. Mientras no se me olvide la hija, es mi consuelo. Por cierto, Titipuchal no es mala palabra, ya esta en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

 

A.

El lujo como antídoto contra la depresión

 

El lujo de caminar, cansarse,

buscar una banca con sombra,

volver a andar.

 

El lujo del hambre mitigada

con pan.

 

El lujo de los versos,

las canciones,  películas de final feliz,

ver pasar el mundo por el parabrisas

cuando el taxi te trae a casa.

 

El lujo de sentir  cómo cambian las cosas,

lo imposible ahora pasa todos los días por la acera,

la semilla muto en flor,

la flor se volvió abono para otra semilla.

 

El lujo de los relojes anunciando la hora de

partir,

la carretera  –culebra negra-  enrenadose

en los recuerdos.

los renglones torcidos,

nunca falta el que quiera ver la vida como una hoja cuadriculada.

 

El claxon, la boina, el fut, el beis,

las antenitas de vinil que detectan

la presencia del  enemigo.

Hoy es catorce, mañana Dios dirá.

 

El lujo del abecedario, de los números primos,

nones, pares, irracionales, inconexos, aleatorios,

inversos, perversos, demasiados, escuetos.

 

El lujo de hallar lo bello en lo imperfecto,

de decir no, de decir acepto,

de las banderas, las utopías,

los pretextos,

las hojas en blanco, las sillas de tres patas.

 

El lujo de buscar una pregunta para esta respuesta,

de desempolvar un verso para esta rima,

 añorar lo que vendrá,

conquistar la cima de una paloma.

 

El café a las seis de la mañana,

las penas con pan,

el sudor, las lagrimas,

la bandera a media asta y no saber por qué.

 

El diccionario, la sonata de Beethoven,

las agujetas de seda,

el cuadro que no haz colgado,

el sermón del padre calvo,

el funeral de las ideologías,

el principio del fin,

los cuentos de la selva,

Las aventuras de Sandokan,

la paciencia como virtud,

la acción como reacción de igual magnitud,

dirección pero sentido opuesto.

 

No me vengas con que la depresión

anuncia su arribo el domingo,

anda ve y date un lujo.

 Alcides

 

 

 

 

Asunto de Epitafios.

 

Antes, cuando me decía no creyente (que ahora creo que todos somos creyentes, unos creen que no creen y otros creen que creen) me preocupaba el asunto de mi epitafio. La vena poética me decía que debía elegir uno, previo a la cita con doña muerte. Se me hacia feo que solo dijera al calce de mi tumba, nació tal día, se murió otro diferente, q.e.p.d.

Me fascinaba aquel de T.S. Elliot “tuvo un pleito de enamorados con la vida” Me parece que sigue resaltando el sentido apasionado que uno debe tener con la vida, amar la vida, vivir con esa garra –furia-  de enamorado.

Hoy, la verdad, ya no me importa que diga mi epitafio, ni siquiera me importa tener una tumba o que mis cenizas se esparzan en la cima de un monte. Hagan de mi lo que quieran. Que me canten o que me lloren, como gusten, dispensen la molestia, es la ultima que os daré.

Quizás ya no me importa porque en realidad ya no importa, como dijo Poncio Pilatos Quod scripsi, scripsi (lo escrito, escrito esta). Lo hecho en vida ya quedo hecho, bien o mal, ambas mezcladas, de tal amalgama daremos cuenta el día final. Una amalgama que solo Dios sabrá sopesar.

 

Alcides

Bilocación

Iba con todas las malas intenciones de leer el libro, lo saco de su sitio en el librero, me siento en el sofá –prácticamente me dejo caer- me gusta ese acto de entrada triunfal. Me imagino que soy el caballo de Troya. Las neuronas los soldaditos que van dentro ocultos en aquel regalo.

Pagina 45,  veamos…si, aquí esta.

Esta, pero yo no estoy. El libro se queda en las manos de aquel que se sentó. Aquel que hasta hace unos instantes era yo. Pero el otro, o sea este que escribe, ese no, ese vuela hasta acá.

Somos dos, primero el que esta sentado imaginando que escribo esto; otro, este, que escribe pero imagina que esta sentado allá en el sofá