El Espíritu de la Época.

El Espíritu de la Época.

Siempre me han llamado la atención Las Cruzadas como fenómeno sociológico. El hecho es que durante cientos de años turbas y mas turbas de católicos se encaminaban rumbo a Tierra Santa con el propósito de librar a esta de los musulmanes.

Aquel suicidio colectivo, porque casi siempre terminaba en eso, era algo aprobado por la generalidad. Nadie venia como una insensatez -para no decir estupidez- el siempre hecho de empezar tan desgraciada odisea. Muchas veces Las Cruzadas terminaron antes de empezar, en el simple viaje morían todos o casi todos de enfermedades de aquellas regiones inhóspitas que debían andar.

Hoy, setecientos años después, sentadito acá desde mi laptop es fácil decir que aquello fue una locura. Pero en realidad para aquellos hombres era una razón tan fuerte como para dejar todo, la vida inclusive. Aquel era el Espíritu de la Época. Sacrificarse con tal de que Tierra Santa fuera dominio católico.

Pero y hoy ¿Cual es el Espíritu de la Época? Sin chistar las premisas que saltan son libertad, democracia, igualdad. Todos damos todo por ellas, o al menos eso decimos. ¿Que dirán dentro de setecientos años de este espíritu que hoy impera?

Hoy estamos muy seguras de ellas, ya ven que Estados Unidos arma sendas guerras contra el país que tenga la osadía de cuestionar algunos de estos principios -y obvio tenga petróleo-. De igual manera aquellos hombres y mujeres del primer milenio debieron estar muy seguros de que su sacrificio tenía una razón.

Alcides

Las posibilidades del arte.

Las posibilidades del arte.

Dicen que hay libros que leerlos te cambian la vida. De eso no lo tengo por muy seguro. Aunque si hay ciertas ideas en los libros que son verdaderas revoluciones copernicanas para cada cual. Pero un libro y sus ideas tienen diferentes efectos en cada uno de nosotros. Libros que a mí me han parecido la gran cosa me ha tocado oír criticas agrias sobre ellos. En contra parte de libros que me han parecido un fiasco, he visto críticas que se deshacen en halagos por ellos.

Lo que si tengo bien constatado es que ha habido libros que te abren la perspectiva a un nuevo mundo de posibilidades, por ejemplo lo que escribe Mario Vargas Llosa siempre raya en lo épico. El tipo dice que el secreto está en nunca dejar de trabajar. Pero de verdad que el tipo nunca a de parar porque cada libro que termina sin duda que nos trae sorpresas.

Hay quienes dicen que el arte está estancado porque los anteriores ya han dicho todo lo grande que se podía decir, por ello justifican el minimalismo y los performance, y, en general, todas esas extra as búsquedas, que no digo que la búsqueda no sea válida, pero caramba, si se dan cuenta que la búsqueda va por lares erróneos  Para que hacer pública la búsqueda?

¡Fíjate Pendejo!

¡Fíjate Pendejo!

Cierto día iba a cruzar en mi vehículo una calle de un solo sentido, esa calle lleva la preferencia, así que hice el alto de disco requerido, me fije hacia el lado de donde viene el flujo vehicular. No venia carro alguno. Procedí a darle marcha, en eso se escucha un chirrido de frenos, volteo despavorido hacia el lado contrario y es un carro que casi se impacta con el mío. Saca la cabeza una señora para gritarme: ¡Fíjate Pendejo!. Me saca la vuelta y hasta una seña obscena me regala. La fulana jamás se percato que la que iba en sentido contrario era ella.

La anécdota me hizo pasar del coraje a la risa, pero ahora pienso que todos podemos andar así por la vida, en sentido contrario sin percatarnos que somos los que vamos del revés.

Otro bendito Domingo.

Otro bendito Domingo.

Dicen los que saben, aunque no hayan estado allí, que en el séptimo día Yavhe descanso. Entonces esos testigos -cuestionables como ya lo he dicho- propusieron que nosotros a imitación hiciésemos lo mismo. Desde entonces el domingo es día de asueto.

Y gran sabiduría hay en ello, un día para salir de la rutina y el trajín que la vida impone al hombre. Sin duda que por eso tuvo éxito. Así se propago al grado de estipularse en la ley federal del trabajo que después de seis días de duro darle a la buro nos merecemos un día para levantarnos más tarde, ver la TV con calma, limpiar donde no limpiamos entre semana, etc. etc.

Se me ha venido a la mente un viejo chiste, que no tiene mucho que ver, pero voy a contárselos: cierto mal día se muere un fulano en un accidente, llega al cielo y San Pedro corrobora que el tipo no debía morir por tanto no sabe si dejarlo entrar o mandarlo al averno. El tipo queriéndose pasar de listo le propone que lo regresen a la vida. A lo cual contesta definitivamente San Pedro que NO. Pero como no sabe qué hacer con él, además que el jefe de jefes anda de vacaciones como para consultarlo en tal inusual situación. Decide que el fulano escoja si cielo o infierno. Lo manda con el diablo el cual le abre las puertas del infierno, le muestra a todos los condenados en una gran fiesta, ríos de vino, música rock, risas y más risas, se nota que se la pasan de lo mejor. Vuelve el fulano todos a donde Pedro y este le muestra a los salvados, están todos en multitud hincados rezando un rosario. Decidido-dice el tipo, me voy con el diablo. Bien, le dice San Peter, que te vaya bien. Llega el tipo al infierno, le abren las puertas, entra y todo ha cambiado, todos lloran metido en hornos de aceite hirviendo. El diablo le dice: este es tu cazo, metete para prenderle a la leña. El tipo extrañado le revira a don satas: pero si esto no era así hace rato. Pues no, le responde el chamuco, cada año les damos 24 horas de vacaciones en sus tormentos a los condenados. Tu viniste justo cuando se iba terminando su tiempo de gracias, así que ya te fregaste, ándale metete.

 

 

 

La voz de la conciencia.

La voz de la conciencia.

Todos escuchamos esa voz, la que viene desde dentro de nosotros. Es la conciencia que nos dice que hacer, aunque suele ser muy escueta. Remitirse a un sí o un no. Lo cual a casi nadie deja satisfecho, somos los eternos perseguidores del por qué y la conciencia no gusta de dar discursos sobre sus decisiones.

Así los psicólogos han pretendido culpar de que tengamos conciencia a los demás, al Ello, al Súper Yo, como quiera llamársele. O al subconsciente, ese que somos y no sabemos que somos. Lo cual resulta tan inexplicable como un escuetísimo si o un no.

Me imagino que la conciencia tiene algo de instintivo y de racional. Me explicare; instintivo, porque nos trata de salvar de una situación peligrosa independientemente de donde hayamos aprendido que tal circunstancia es peligrosa. Racional porque sin el impulso de la conciencia no iríamos muy lejos, también la vocecilla que nos dice ‘si’ es importante. Sin ella nos estancaríamos como individuos.

Los nuevos anarquistas dicen que la voz de la conciencia es un estorbo, que hay que hacer siempre lo que queramos, que hay que menospreciar esa vocecilla interior. Lo cual a mi me parece una rotunda tontería ¿Que nos diferenciaría de los animales si solo obedecemos el impulso instintivo? ¿A donde iríamos sin la solidaridad, sin la conciencia de grupo que son las principales banderas que enarbola la conciencia?

Como luego dicen ‘no hay loco que coma fuego’ así también los neo-anarquistas solo quieren hacer como modernidad lo que en el fondo es mero egoísmo. Si se comieran el pan que nos quieren vender, hace mucho que se hubieran indigestado.

El Símbolo.

El Símbolo.

Para mí un tema interesante y harto profundo, así como difícil, es el Símbolo. Nuestra mente, o sea nosotros mismos recibimos la información del exterior por los sentidos y en el cerebro son procesados como emociones. Lo que viene de fuera, es pues, un Símbolo, que despierta emociones experimentadas ya con anterioridad o nuevas para nuestra psique.

El ejemplo más sencillo de Símbolo es el lenguaje, aunque las palabras nos remiten a emociones más o menos parecidas sin dudar que la misma palabra nos remite así mismo a diferentes imágenes. Si decimos hijo o hija cada quien traerá hacia si su propio hijo o hija.

Ni siquiera las matemáticas, que podrían ser consideradas como las más concretas dejan de ser un Símbolo, el uno a todos nos remite al uno -1-. Sin embargo, hay personas para quienes los números les remiten a colores, eso se llama sinestesia de lo cual hay muchos casos documentados.

Entonces vivimos en un mundo de símbolos, nosotros hacemos nuestra interpretación muy personal de cada uno de ellos. Se dice pues que la Verdad es absoluta y la realidad relativa. Quizás se deba a que cada quien obtiene una realidad del exterior, cada quien interpreta los Símbolos de manera diferente. En cambio la Verdad es algo más intrincado de resolver, de encontrar. Es obvio de donde nace esa dificultad de topárnosla, de nosotros mismo ¿O como sabremos que estamos interpretando correctamente un Símbolo que nos viene del exterior?

Nos sobran los motivos.

El domingo en cosa de una hora escribí los cinco post que van de esta semana. Lo demás fue cuestión de programar que se publicara uno por día y listo. Por el contrario hoy viernes no tengo ni la bendita idea de sobre que escribir. Así es el asunto de la inspiración, de pronto puede ser como un diluvio, otras puede ser un rio seco.  Claro que siempre nos sobran los motivos para escribir, dijo alguien, no recuerdo quien, que todo puede ser contado, siempre y cuando se guarden las formas. Me parece que fue Gabriel García Márquez; pero bueno, lo que importa es que dijo algo muy cierto: se puede escribir de cualquier cosa siempre y cuando lo que se ponga tenga sal. De lo contrario lo dicho sonara a informe de guardia en cuartel.

¿Y qué tiene que ver el piano de la imagen? Pues en realidad nada, es solo un motivo para mi -UNO DE MILES-, que me gusta mucho el instrumento y si de algo tengo música es de piano. Cientos de discos. Cuando sea grande me voy a comprar un Steinway & Sons. Anda deja ya de leerme y ponte a pensar cuál es tu motivo.