Entre la espada y Boff.

Desde que empecé a leer sobre la Teología de la Liberación me pareció un exceso de interpretación, veían y ven, como suele decirse a “Jesús el primer comunista” porque esta siempre del lado del débil, del enfermo, en general, del pobre.

Leonardo Boff es quizás, el más representativo de esta corriente de pensadores, quizás por las represalias que la Iglesia institucional dejo caer sobre él. Un juicio a todas luces injusto, una condena que más bien fue una trampa. Hoy está retirado del sacerdocio.

De su teología, pues, me parece indefendible. No creo que Jesús haya venido a terminar con la pobreza material, mas bien, a Jesús le interesa acabar con otra miseria mas lastimosa, la espiritual.

Sin embargo, al leer a Boff en sus artículos semanales donde aborda un sin fin de temas, no puedo estar menos que de acuerdo con sus puntos de vista. Y es que, de todos podemos aprender un algo y un mucho. Nadie es el salvaguarda único de la verdad plena. Todos podemos tocar un cachito, ser poseedores de una arista de ese infinito cuerpo geométrico llamado: La Verdad.

Para muestra un botón, he aquí un excelente artículo del citado brasileño.

 

Como lidiar con nuestros ángeles y demonios interiores

2011-10-28


  El ser humano es una unidad compleja: es simultáneamente hombre-cuerpo, hombre-psique y hombre-espíritu. Detengámonos un momento en el hombre-psique, es decir, en su mundo interior, urdido de emociones y pasiones, luces y sombras, sueños y utopías. Así como hay un universo exterior universo exterior, hecho de órdenes-desórdenes-nuevos órdenes, de horribles devastaciones y de emergencias prometedoras, así también hay un mundo interior, habitado por ángeles y demonios. Ellos revelan tendencias que pueden llevarnos a la locura y a la muerte, y energías de generosidad y de amor, que nos pueden traer autorrealización y felicidad.

Como observaba el gran conocedor de los meandros de la psique humana C.G. Jung: el viaje rumbo al propio Centro, debido a estas contradicciones, puede ser más peligroso y largo que el viaje a la Luna y las estrellas.

Entre los pensadores de la condición humana, hay una cuestión nunca resuelta satisfactoriamente: ¿cuál es la estructura de base de nuestra interioridad, de nuestro ser psíquico? Son muchas las escuelas de interpretación.

Resumiendo, sostenemos la tesis de que la razón no aparece como la realidad primera. Antes de ella hay todo un universo de pasiones y emociones que agitan al ser humano. Por encima de ella está la inteligencia, por la cual intuimos la totalidad, nuestra apertura al infinito y el éxtasis de la contemplación del Ser. Las razones comienzan con la razón. La razón en sí misma es sin razón. Ella simplemente está ahí, indescifrable.

Pero ella remite a dimensiones más primitivas de nuestra realidad humana, de las que se alimenta y que la atraviesan en todas sus expresiones. La razón pura kantiana es una ilusión. La razón viene siempre impregnada de emoción y de pasión, hecho aceptado por la moderna cosmología. La cosmología contemporánea incluye en la idea de universo no solo energías, galaxias y estrellas, sino también la presencia del espíritu y de la subjetividad.

Conocer es siempre entrar en comunión interesada y afectiva con el objeto del conocimiento. Apoyado por una pléyade de otros pensadores, siempre he sostenido que el estatuto de base del ser humano no reside en el cogito cartesiano (en el yo pienso, luego existo), sino en el sentio platónico-agustiniano (en el siento, luego existo), en el sentimiento profundo. Este nos pone en contacto vivo con las cosas, percibiéndonos parte de un todo mayor, siempre afectando y siendo afectados. Más que ideas y visiones de mundo, son las pasiones, sentimientos fuertes, experiencias germinales, el amor y también sus contrarios, los rechazos y los odios avasalladores, lo que nos mueve y nos pone en marcha.

La razón sensible hunde sus raíces en el surgimiento de la vida, hace 3,8 miles de millones de años, cuando irrumpieron las primeras bacterias y comenzaron a dialogar químicamente con el medio para poder sobrevivir. Ese proceso se profundizó a partir del momento en que surgió el cerebro límbico de los mamíferos, hace más de 125 millones de años, cerebro portador de cuidado, de ternura, cariño y amor por la cría. Es la razón emocional que alcanzó nivel autoconsciente e inteligente con los seres humanos, pues también somos mamíferos.

El pensamiento occidental es logocéntrico y antropocéntrico y puso siempre bajo sospecha la emoción, por miedo a perjudicar la objetividad de la razón. En algunos sectores de la cultura se creó una especie de lobotomía, es decir, una gran insensibilidad ante el sufrimiento humano y los padecimientos por los cuales ha pasado la naturaleza y el planeta Tierra.

En los días actuales nos damos cuenta de que es urgente, al lado de la razón intelectual irrenunciable, incluir decididamente la razón sensible y cordial. Si no volvemos a sentir con afecto y amor a la Tierra como nuestra Madre y a nosotros como la parte consciente e inteligente de ella, difícilmente nos moveremos para salvar la vida, sanar heridas e impedir catástrofes.

Uno de los méritos innegables de la tradición psicoanalítica, a partir de su maestro fundador Sigmund Freud, fue el haber establecido científicamente la pasionalidad como la base, en grado cero, de la existencia humana. El psicoanalista trabaja no a partir de lo que el paciente piensa sino a partir de sus reacciones afectivas, de sus ángeles y de sus demonios, buscando establecer cierto equilibrio y una serenidad interior sostenible.

Toda la cuestión es cómo enseñorearnos creativamente de nuestra pasionalidad de naturaleza volcánica. Freud se centra en la integración de la libido, Jung en la búsqueda de la individuación, Adler en el control de la voluntad de poder, Carl Rogers en el desarrollo de la personalidad, Abraham Maslow en el esfuerzo de autorrealización de las potencialidades latentes. Se podrían citar otros nombres como Lacan, Reich, Pavlov, Skinner, la psicología transpersonal y la cognitiva comportamental, y otros.

Lo que podemos afirmar es que independientemente de las distintas escuelas psicoanalíticas el hombre-psique se ve obligado a integrar creativamente su universo interior siempre en movimiento, con tendencias diabólicas y simbólicas, destructivas y constructivas. Por aciertos y equivocaciones vamos procesualmente descubriendo nuestro camino.

Nadie podrá sustituirnos. Estamos condenados a ser maestros y discípulos de nosotros mismos.

 

Leonardo Boff

 

 

 

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Colgar los tacos.

Hoy se ha ido a la basura, tras muchos años de estar guardada mi camiseta con el numero 5, de aquellos tiempos en los que jugaba futbol.

Aunque el deporte de las patadas y el gol nunca fue de mis intereses prioritarios. Mas lo hacía por convivencia con los compañeros. Me gustaba mi posición, la banca. Sí, siempre fui suplente y eso me encantaba, así veía el partido en inmejorable lugar y hasta me sentía del equipo.

Era una lástima que alguna vez llego a faltar el titular, así que me tuve que meter a la cancha. Pero no fueron muchas, inclusive, alguna vez jugué de portero, obvio, porque no había mas. Y tras la debida aclaración de que ese no era mi puesto, por ende, no aceptaba reclamaciones por errores fortuitos, defendía lo mejor posible el marco. La verdad no recuerdo los resultados, pero no debieron ser muy notorios porque el portero siempre que regreso seguía manteniendo su puesto.

Con el numero 5, como es de esperarse era defensa central, aunque suplente como he dicho. La altura era el merito de la posición. Javier, el titular, era un poco más bajo de estatura, pero mucho mas ágil que un servidor, es de entenderse que estaba más que de acuerdo que él era el más indicado para jugar la posición. Sin embargo m sorprendía que aquel tipo fuera de la cancha era más lento que un oso perezoso, pero en la cancha se convertía en un demonio.

 

El peligro de lo fácil.

En la lectura fácil hay dos posibilidades, que sea fácil porque el autor carece de ideas o que sea fácil porque el autor se esforzó en comunicar su idea.

Dijo cierto escritor que “escribir en difícil es una forma de discriminación”, tal aseveración puede ser cierta, sin embargo hay temas especializados que no permiten una simplificación del lenguaje. Pero hay temas de general importancia, es decir, que a todos nos atañen, pero que el de la pluma (o del teclado) se empeña en abordarlos con un lenguaje poco conocido.

Luego, del otro lado, del lado de los lectores, hay un cierto segmento que gusta de las lecturas complejas, que si le hablan a lo fácil se cree que le quieren ver el letrero que trae en la frente de “losser”. Hay un cierto complejo de inferioridad en estos, por ello buscan los textos rimbombantes.

Obvio, hay -los mas- lectores excelentes. Se me vienen a la mente varios nombres, me los omito para no dejar uno fuera de la lista. Leer no es garantía de nada, tampoco mitifiquemos el habito, aunque es muy cierto que leer es una forma de actitud ante la vida.

Frases que cautivan.

Uno recuerda muchas veces un libro por una sola frase. Una canción vale la pena a veces no por el estribillo, sino por alguna frase perdida.  He aquí alguno de esos subrayados que en estos días se me han ido quedando en el hard disk neuronal (no entremos a discusión sobre su capacidad de almacenamiento):

“Realismo sucio”. Alguien que se puso a querer definir o clasificar al grupo de los poetas malditos.

“Duro se muestra el futuro, que se estrella con un muro”. Una canción que cantan mucho mis hijas. Me gustan las tres rimas, lo sé, lo sé, son simplonas, pero me gustan ¿Que le vamos a hacer?.

“Agárrate de la cola del viento”. Loquillo en su nuevo disco.

“Esa no es una Izquierda, es una bazofia”. Luis González De Alba hablando de cierto segmento de la clase política mexicana.

¿Porque voy a escribir un poema como el de otro?

 

¿Porque voy a escribir un poema como el de otro?

Eso se llama piratería y falta de ingenio,

siendo que de eso todos tenemos

-unos mas, otros menos, pero todos algo llevamos puesto-.

 

¿Porque voy a escribir un poema como el de otro?

si las posibilidades son infinitas, digamos como una patada en los cojones

podrá ser siempre un pie y unos cojones, pero nunca son los mismos,

es más, nunca duelen igual. Haz la prueba y a la segunda me creerás.

 

Tampoco tengo que hacer mil poemas en una noche,

seis noches a la semana,

los escribo cuando me da la gana, hay quienes así creen en Dios: cuando sienten ganas;

y no les pasa nada, van tan campantes por la vida.

 

TANTAS COSAS SE DICEN DE DIOS.

Tantas cosas se dicen de Dios,

una vez leí  a Charles Bukowski decir que Dios era

un local vacio donde no hay filetes de pescado.

Para mí que Dios si existe, es decir, me supongo que existe,

eso de que todo es mutación, azar y gana-gana del más fuerte,

no me convence, debe haber una mente -llamémosla mente-

que dirige toda la sinfonía de la creación,

como un Karajan (excelente Director), pero a la enésima potencia.

 

Tantas cosas se dicen de Dios,

que de todas formas no creo que ninguna le acierte,

las feministas dicen que Dios es mujer,

los de la secta de la acera de enfrente dicen que lo tienen

guardado en su sótano.

Los migrantes de vocación se aferran a que Dios está en

cualquier parte,

los dictadores y ministros de culto aseveran que

en una revelación se les ordeno por el mismísimo

Yavhe, aplastar al pueblo por el bien del pueblo.

 

En fin, se dicen tantas cosas de Dios,

cada quien dice tal o cual cosa, nadie se queda callado,

vamos! que ni los ateos.

En lo personal, no quisiera opinar, muy su rollo de cada quien

como ve o no ve a ese Señor,

me conformo con que sea mi amigo,

un tanto callado, pero un amigo.

 

Ocio, dos apuntes.

Hay dos tipos de ocio, como no me gusta dejar un mal sabor de boca, primero hablaremos del malo; digamos que se llama “Ocio Consumista”.

Decía ayer que el capitalismo esta embebido en un círculo vicioso entre producir-consumir. Ahora bien, para que allá consumo, debe haber tiempo de consumo. Claro, no mucho, solo el suficiente para que el consumista apenas si recupere las fuerzas que gasto en producir y se ponga a consumir. Disponer de más tiempo es peligroso, también como ayer decíamos, tiempo de mas podría ser mal aprovechado en cosas tan graves como digamos, pensar.

Si, el individuo ocupa tiempo libre, de ocio, solo lo suficiente para hacerse de una -cada vez más abultada- deuda por adquirir el pan y el circo, el pan y las telenovelas, el pan y el futbol.

El otro ocio, el bueno, digamos que se llama “Ocio Creador”, es aquel en el que individuo lo dedica a crear, no digamos una creación artística, sino esencialmente a crearse a el mismo, a formarse, ya sea en un deporte, en acciones altruista, es alguna expresión de la espiritualidad.

Como ha de suponerse, este Ocio Creador es de sumo grado indispensable para poder romper el círculo vicioso del capitalismo. Sin ese bemol que le podemos poner a la corriente del mundo estamos destinados a ser cuasi maquinas, seres pensantes que no pensamos, consumimos.