Fin de Año

 

El fin de año se presta para reflexionar sobre nuestro presente ¿Cómo es nuestro presente? Y nuestro futuro ¿Cómo será nuestro futuro?, una miradita a los noticieros y nuestra perspectiva se puede tornar de sumo pesimista. La violencia es el signo mas preclaro de nuestros tiempos, violencia en todos los sentidos, en todos los rubros, hasta con el medio ambiente el hombre se ensaña con vehemencia, sumémosle el narcotráfico, el terrorismo, las economías heridas de muerte, el cacaraqueado avance en las libertades que significa la aprobación del aborto y la adopción de infantes por parte de parejas gay.

A mi en lo personal lo que mas me inquieta es descubrir el como llegamos a este punto. Hace tan solo 500 años el futuro era prometedor, no digamos hace 200 años, la Ilustración, la Revolución Industrial, el Romanticismo mismo del arte, todo parecía indicar que la Torre de Babel era posible, sin embargo, de súbito, en apenas la primera década del siglo XXI nos preguntamos ¿Qué fallo? ¿Cómo el mundo, la sociedad o la cultura occidental llego a este punto? Como a cualquier gran cuestión no hay una respuesta simple, pero a mi entender esa respuesta va en el sentido de que no supimos asumir la libertad. Creímos que la libertad era poder hacer lo que queramos, cuando queramos y con quien queramos. Así el gran empresario puede contratar a cinco mil empelados y darle un sueldo miserable por 12 horas de trabajo duro ¿Por qué? Porque el empresario es muy libre de hacer con su dinero lo que le venga en gana. Un muchacho de 18 años decide comprarse un rió de alcohol, después se mete unas cuantas dosis de cocaína…al amanecer victima de los excesos se suicida, ¡déjenlo! Es muy libre, para eso tiene su dinero. No seamos retrógrados, ni persignados, llamemos a las uniones de convivencias entre personas del mismo sexo, matrimonios, total al cabo que nomás el nombre les hace falta ¡ah! Pero como ya son matrimonios dejémoslos adoptar niños para que los críen en la cultura gay ¿Por qué? ¡Porque somos libres!

Así hemos llegado a este punto, en el que el mal uso de nuestras libertades, pequeñas o grandes, individuales o colectivas termino por parecerse mas a un caos o a la anarquía pura que a un avance integral en nosotros como seres humanos.

¿Esta realmente todo perdido? ¿Vamos inexorablemente a la autodestrucción como especie?  ¿Será el 2012 realmente el año en que “vamos a chupar faros”?. Creo que hay tantas esperanzas como las que queramos tener, en ese uso de la libertad podemos escoger el fatalismo, el optimismo desmembrado o el realismo autocritico. Aun hay signos palpables de esa esperanza que Dios guarda en nosotros, Dios quien es el que al final de cuentas tiene la ultima palabra…tenemos cada amanecer, tenemos este año nuevo que se avecina, tenemos cada nuevo niño sobre la faz de la tierra que es uno de esos signos mas palpables, tenemos las sonrisas, los besos, los abrazos, que aunque una sola bala hace mas ruido que mil de ellos, no deja de haber millones y millones de muestras de amor y afecto.

Tenemos oportunidades, todo depende de cómo asumamos esa libertad que puede ser tan destructiva como provechosa, si se asume con responsabilidad puede dar frutos positivos y perdurables,

Que este año que comienza sea pleno en libertad responsable, única manera de crecer interiormente, única manera de agradarle a Dios, única manera de llamarnos hermanos, amigos, hijos, padres, cónyuges, abuelos, tíos, vecinos, colegas…

Alcides

Hechos 6:8-15

En la mañana leía un poco sobre el martirio de Esteban, el primer mártir de la era cristiana. En la lectura me llamaba la atención un par de pequeñas frases, la primera dice sobre la causa por la cual los judíos planearon su asesinato “al no poder resistir la verdad” y la otra es un alegato en contra de Esteban cuando es enjuiciado, sus detractores dicen que lo han oído decir que “Jesús…cambiara las costumbres que nos dejo Moisés”. Ambas frases me recordaba lo que hablaba hace un par de días sobre los pájaros en los árboles de eucalipto en la casa de mi padres ( https://diariando.wordpress.com/2009/12/26/los-eucaliptos/); como es que también en la religión se hacen nidos en nombre de Dios, nidos de comodidad eclesiástica, nidos que nos hacen decir “yo soy católico, si, voy a misa los domingos y me confieso de vez en cuando pero hasta allí”, nidos que nos hacen decir “yo soy sacerdote y mi deber acaba en la administración de los sacramentos, que nadie me moleste en mi día de descanso o a deshoras”, nidos que nos hacen decir “bueno, yo ya lo dije, si me hacen caso bueno, sino ya es su problema”.

Alcides

Velázquez

Yo no se mucho de pintura, ni de pintores. No es una de las formas del Arte que mas me atraigan, sin embargo siempre he tenido la curiosidad por aprender algo de este difícil arte, Creo que aprendiendo es la forma de empezar a apreciar algo; solo se aprecia lo conocido. Quizás porque se entiende mejor las complicaciones e implicaciones de las obras.

Hace poco me puse a leer un libro sobre Velásquez, pintor español que curiosamente salto a la fama por un retrato que hizo de su esclavo y ayudante José De Pareja.

Pero volviendo a mi apreciación de la pintura estoy casi seguro –como decía- que mi desconocimiento es el principal obstáculo, porque lo primero que me salta a la comprensión es la brevedad, me explico, uno ve una pintura y dice algo como: órale, esta bonita. Acto seguido se pone a ver otra cosa. Pero en la música no es así, uno escucha completa la pieza que sea antes de decir si esta bien, si esta mal, si me gusto o de plano se va al bote de la basura.

Pero te pones a leer los comentarios de alguien que si sabe de pintura y te sorprendes de las deducciones que puede hacer de tal o cual cuadro, que se inspiro en fulanito, que se nota la influencia de perengano, que la Santa Inquisición lo obligo a pintar a la gente con ropa pero el quería muchos desnudos. Que los colores tan vivos son debido a que ese día acababa de nacer su primogénito.

Alcides

Sin Titulo

Hoy domingo, ya de noche, un Nocturno de Chopin en las manos de Maria Joao Pires

Tarde

Los Eucaliptos

Recordaba hace rato que cuando niño había fuera de casa de mis papas un par de árboles de eucalipto gigantescos, medirían fácil unos 20 a 30 metros de altura. Estos se llenaban de pájaros en la primavera, el canto de todos al unísono recuerdo que era tal que me despertaban en las mañanas e inclusive a veces no dejaban escuchar lo que hablábamos los humanos al ras del suelo.

Pero para finalizar la primavera comenzaba una experiencia dura para los pajaritos recién nacidos. Eran arrojados al vació por sus mamas ¿Por qué? Para que aprendieran a volar. Me supongo que era la única pedagogía al alcance de aquellas madres, que no era de índole sádico, sino que simplemente aquellos hijitos nunca dejarían el nido mas que de esa manera violenta ¿o que parajo va a dejar la comodidad, la seguridad y la comida garantizada en su sano juicio solo por lanzarse al vació? Pues nadie, así que la cosa no era opcional, llegado el día, la mama pájara no llegaba con un gusano en el pico, sino el pico vació y ¡zas! Los pescaba del cuello y los arrojaba, así que o volabas o volabas.  Pero el peligro era múltiple, no solo por un aterrizaje forzoso no sin daños en el fuselaje de las pequeñas aves, sino porque allá abajo vivía el gato y, al gato le encantaban los pájaros.

Este ciclo vital de los pajos en el Eucalipto de la casa de mi padres creo que de una u otra manera se repite en nuestras vidas; la mama es Dios, el nido pueden ser muchas cosas, muchas seguridades aparentes a las que nos aferramos. Pero un día Dios llega sin el gusano y ¡zas! A volar o el gato te comer.

Alcides

Y ya es Navidad otra vez

Y ya es Navidad otra vez, tiempo de dar y recibir se decía mucho cuando era niño o al menos eso es lo que mas se me grabo convenencieramente y, como tal yo más bien esperaba recibir, en especial de Santa Clauss. En el presente la Navidad ha tomado una significación muy diferente –como es evidente- para mi, Dios se hace hombre e irrumpe en la historia de la humanidad para traernos la esperanza cierta de que no todo es polvo y al polvo vuelve, que hay algo mas allá del ciclo vital, vamos, que ha llegado la respuesta a eso de eternidad que hay en cada uno de nosotros y que solemos llamar espíritu o alma, ese trozo de eternidad que solo esta tranquilo cuando a encontrado la respuesta correcta: Dios mismo. ¿Y como se llega a ello? Jesús lo planteo de esta manera. Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Que breve y a la vez que compleja frase esta ultima, se nos va la vida en buscar los lados de ella. Y aun así no creo que allá alguien en la historia que pueda decir que los allá al menos avizorado.

Ojala que esta Navidad sea para cada uno de nosotros un poco mas el encuentro con ese Jesús en su fragilidad humana desde su nacimiento y en su trascendencia divina como salvador del mundo.

Alcides