Wrong

En la música hay dos conceptos que se confunden, vanguardia y alternativo. Un artista es alternativo cuando su propuesta es única, por ende, aislada. Seguir esta tendencia o propuesta por los demás seria cavar su propia tumba, pues se les tacharía de imitadores. En este rango de alternativos sin dudar R.E.M. son de los más destacados.

 

En cambio, un grupo vanguardia, es el que su propuesta es innovadora y a la postre es seguida por otros muchos, de aquí me gusta señalar a Depeche Mode, trío ingles que lleva mas de 20 años haciendo música. Quizás no son muy conocidos por el gran mercado, pero muchísimos grupos los admiran.

 

Esta canción que posteo, Wrong, subtitulada, presenta como pocas la post modernidad en que vivimos, ese pesimismo ante la vida que embriaga a la juventud, es un himno de amargura, un lamento, una equivocación.

 

Obviamente yo no concuerdo con tales posturas, sin embargo no puedo dejar de observar los signos de los tiempos.

 

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La Vida es una sinfonía.

Anoche y hoy en la mañana he escuchado la sinfonía Fantástica de Héctor Berlioz, sin dudar una de las expresiones cumbre del romanticismo y de la música clásica en general.

Una sinfonía exige del escucha toda la atención, no es como la música ligera (llamada pop) que se puede hacer otras mil cosas mientras se oye. Una sinfonía, exige, pues, escucharla, la atención plena, ponerle los cinco sentidos. A cambio la sinfonía te revela algo, un algo siempre diferente. Por ejemplo en la mañana, la sinfonía me parecía el relato de una vida entera, toda la vida de una persona contenida en aquella música. Desde el nacimiento, hasta el dramatismo de la muerte, desde el amor, hasta la soledad, todos esos pasajes venían descritos en aquellas notas. Hoy he quedado con tal impresión: la vida es una sinfonía.

Inspiración

Octavio Paz es mas conocido por ensayista, poeta e intelectual; sin embargo entre sus facetas poco conocidas, pero que abordo con esa brillantes de mente y sensibilidad de espíritu que poseía es la de la prosa lírica.

Anoche, leyéndolo, me tope en su libro (compilación)  Libertad Bajo Palabra con la siguiente frase:

 

A veces, una tarde cualquiera, un día sin nombre, cae una Palabra, que se posa levemente sobre esa tierra sin pasado.

 

Así son, retomando el tema de estos últimos días, las ideas brillantes, la genialidad, y, en el caso de los artistas, la inspiración. Un día viene sin ser llamada, entra sin tocar a puerta alguna. Es como una lluvia que moja la aridez de la hoja blanca.

 

A.

Hasta a mí se me pudo haber ocurrido

Continuando un poco con la reflexión de ayer, me acordaba lo que tanto nos decía el maestro Rafael Camacho en aquellos años mozos de estudiante, “la mayor pérdida de la humanidad es su capacidad de asombro”. Viene a colación porque cuando alguien tiene una idea brillante, solemos decir, ¡Ah! Que chiste, hasta a mí se me pudo haber ocurrido, si está bien fácil.

Así menospreciamos las grandes ideas porque nos parecen muy sencillas, ramplonas, entre la TV y el Youtube nos acostumbraron a ver de todo sin inmutarnos.

Por cierto que hoy en la mañana, antes de ir a la oficina, en casa escuche la Sonata #3 de F. Chopin, que delicia de aparente simplicidad.

A.

El burro de mi tía

Las buenas ideas, las ideas geniales, suelen surgir de la nada, en el momento menos esperado. Haciendo otra cosa que nada tiene que ver con el asunto.

Se puede uno enfrascar en resolver un problema por horas y días; pero es por demás, no surge la solución. Luego, de repente, manejando el coche o regando las plantas del jardín viene la solución.

El cerebro es como el burro de mi tía, cuando lo sobrecargaban de leña simplemente se dejaba caer en medio del camino y no había reprimenda ni poder humano que lo levantaran. Solo reiniciaba la marcha cuando le aligeraban el peso, de tal modo que el sintiera que si podía con la carga.

Así deben llegar a tal punto nuestras neuronas, en que se niegan a trabajar más a marchas forzadas, despliegan las banderas rojinegras y se declaran en huelga hasta que el hostigamiento de nuestra parte cese. Cuando las tratemos con cariño, sin extenuarlas demasiado, se pondrán a trabajar, diciéndonos: te perdonamos, aquí te va la respuesta.

-A-

Los claroscuros de Benedicto XVI

Bernardo Barranco V.

Las inesperadas y sorprendentes declaraciones del papa Benedicto XVI sobre el uso del condón que se justifica en algunos casos particulares, sobre todo bajo los riesgos de contagio de enfermedades de transmisión sexual, han provocado reacciones inusitadas en todo el mundo. Estas afirmaciones están contenidas en el libro Luz del mundo. El Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos, resultado de seis horas de entrevista del pontífice con el periodista alemán Peter Seewald, realizadas del 26 al 31 de julio pasados en la residencia de Castel Gandolfo del Vaticano. Si tal aseveración la hubiese realizado un obispo ordinario le habría caído la reprobación de la Iglesia o, peor aún, si un teólogo, esa rara especie en extinción, se hubiese atrevido públicamente a justificar el uso del profiláctico, muy probablemente se le habría abierto un juicio canónico y estaría en las listas negras, condenado al ostracismo. Pero, ante la incredulidad de la curia, ¡lo dijo el Papa!

Es cierto que pueden ser insuficientes y hasta tardías las afirmaciones de Benedicto XVI, pero lo valioso es que abren el tema a la discusión, precisamente cuando la Iglesia ha estado cada vez más hermética en debatir a fondo y con apertura una controversia que se había venido petrificando. La sorpresa en el mundo católico fue mayúscula; los obispos consultados por la prensa nerviosamente evaden las respuestas hasta no haber leído el libro o recibir indicaciones expresas de Roma. Lo significativo de este episodio es que los actores religiosos más conservadores y recalcitrantes de la Iglesia están obligados a tomar otras actitudes y a debatir en nuevos terrenos la utilización de los preservativos. Por ello, el vocero del Vaticano, Federico Lombardi, apuró a precisar y aclarar en larga conferencia de prensa, este domingo, que el Papa no cambia ni reforma la enseñanza ni la concepción de la Iglesia sobre el uso del preservativo. Si bien es cierto que Benedicto XVI no lo dijo en una encíclica o instrucción formal, lo dicho, dicho está a nivel mundial.

El libro de 176 páginas aborda con desenfado y naturalidad coloquial diferentes temas, como la soledad del pontífice, su cotidianidad y espiritualidad, así como cuestiones de actualidad: detalles de su entronización, los escándalos de sacerdotes pederastas, la homosexualidad, la crisis económica, el narcotráfico, la infalibilidad del Papa y su personal disposición a renunciar en caso de ver disminuidas sus facultades. Con tono de queja, Seewald, el entrevistador, dijo a Radio Vaticano que era ridículo que la prensa internacional sólo se centre en el tema del condón y deje de lado la oportunidad de conocer más profundamente la persona que es Benedicto XVI. Sin embargo, el reclamo es infundado, pues el Papa abre a la Iglesia a repensar cuestiones en la que se ha estigmatizado. El tema no es menor porque toca el corazón del debate entre la enseñanza moral de la Iglesia y la modernidad contemporánea, es decir, el papel de la sexualidad en la sociedad y en la propia Iglesia.

La Iglesia desde la encíclica Humanae Vitae (1968) se ha opuesto sistemáticamente a la utilización de medios anticonceptivos como la píldora, ha sido persistente en su condena a los afanes de la sociedad para separar sexualidad y reproducción. Joseph Ratzinger, notable intelectual, se abre razonablemente en la entrevista a reconsiderar posiciones sobre el uso del condón. Incluso, toma distancia crítica de sus tajantes declaraciones realizadas en el avión que lo llevó de visita a África, en 2009. Debemos observar y estar atentos a la reacción de la conservadora y vieja guardia wojtyliana que seguramente cerrará filas para matizar y desdibujar el importante paso de Benedicto XVI.

También quiero abordar las referencias a Maciel y a los legionarios de Cristo. El Papa lamenta el retraso y lentitud con que la Iglesia actuó frente a las aberraciones de Marcial Maciel. Reconoce el tono crítico que existe en México, incluidos importantes sectores de la propia Iglesia, que pugnan por la disolución de la orden religiosa. Aunque admite que la Iglesia ofreció protección a Maciel: estaba muy bien encubierto, no especifica por quiénes ni menciona su propia cuota de responsabilidad. Sin embargo, anuncia el rescate de la congregación porque percibe ahí una comunidad sana a la que habrá que introducir reformas y modificaciones. Aquí no hay autocrítica ni el pontífice se atreve a ir más lejos. Todos se desentienden de Marcial Maciel, hasta sus propios discípulos hoy en la cúpula, como si el personaje fuera un extraño accidente en la vida de la Iglesia. Como si las patologías de Maciel sólo se hubiesen realizado fuera de la orden y de la Iglesia. Absurdo. Por un lado un personaje siniestro, lleno de perversidad al final de cuentas y de manera misteriosa deja una obra religiosa sana y llena de amor. Difícilmente puede ser aceptable tal argumentación viniendo de una mente tan aguda como la del Papa. En la propia presentación del libro, en la sala de prensa del Vaticano, Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, pidió investigar a quienes encubrieron al sacerdote. Expresó lo siguiente: Tenemos que ser capaces de verificar cómo (los actos inmorales del fundador) fueron bien cubiertos en el interior de la congregación. Porque una vida negativa como la de Marcial Maciel debe tener sus causas hacia adentro (se debe investigar a) quien tomaba sus citas, preparaba su agenda y lo llevaba en coche.

Es evidente que hay sectores en la propia curia que no han quedado satisfechos de cómo se está resolviendo el caso de los legionarios. Lo que está en juego con los legionarios, ya lo hemos expresado, es un modelo de Iglesia. Luz del mundo nos permite, al parecer, acercarnos más a la persona que actualmente se desempeña como Papa, por supuesto, con sus claroscuros.

Evangelio según San Juan

Los evangelios, sabemos, son 4, se les llama a los primeros tres sinópticos: Mateo, Marcos y Lucas. Se denominan así porque son un relato, una sucesión de hechos. Sin embargo, el cuarto, la excepción, Juan, va mas allá desde el primer capitulo, desde el primer versículo:

 

“En el principio existía la Palabra y la palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios”

 

Desde aquí empieza la profundidad de Juan, traza en este brevísimo párrafo un Dios trinitario, un Dios que son tres, pero que suman uno, ¿No es esto un escándalo para la razón?, profundidad inquietante y desconcertante que ha llevado a muchos a pensar que el evangelio no fue escrito por el apóstol sino por un cercano a el. Sin embargo, el otro libro de Juan, el Apocalipsis también es un libro lleno de simbolismo, de revelaciones, de profecías. Quizás las cartas, que son la otra herencia escrita de Juan si se salen del estilo místico, sin embargo, son firmadas por un tal “anciano”, aunque claro, históricamente se han aceptado como de Juan.

 

Solo una persona muy cercana a Cristo pudo estar detrás de la escritura de este evangelio, sea o no el que movió la pluma, movió el contenido que es lo importante. No se, y me resulta irrelevante, si fue Juan o su mayordomo, o su mejor amigo, sin duda que Juan estaba a un lado dictando.

 

-A-