Mi: El barco que todos llevamos dentro.

  naufragio

Hace unos días me entere de lo que a continuación relato; que es sobre un pequeño velero llamado Mí, tan pequeño en su género que escasamente llevaba a medir ocho pies de proa a popa.
Mi nació en el Océano de las Ideas, y, desde su primer día en el agua el instinto lo impulso a buscar el Puerto de la Verdad; como solo podía llegar a ese lugar –que es una especie de paraíso para barcos- navegando, decidió pues, desplegar lo mas que podía sus velas.
Claro esta que Mi no era el único en estos mares, por el contrario, había millones de barcos mas y todos buscaban el Puerto de la Verdad, pero en direcciones y sentidos tan diferentes que frecuentemente Mi se topaba con barcos que venían de frente a el y hasta uno que otro de estos se llego a mofar del camino de llevaba Mi.
Para complicar mas este calidoscopio de opciones, existían lo que en nuestros mares llamamos “corrientes marinas”, pero entre los barcos de este mar se llamaban “ismos” que igualmente arrastraban a las embarcaciones fácilmente. Entre los Ismos mas peligrosos estaban el Consumismo, el Pragmatismo, el Inmediatismo, el Agnosticismo, por mencionar solo los principales.
Un buen día, después de mucho navegar sin encontrar, Mi se sintió angustiado y abrumado; pues había surcado tantas y tantas millas náuticas sin vislumbrar siquiera aquel puerto al que todo buscabas. Y sentía que su vida corría sin sentido.
Entonces en un acto que fue catalogado por sus compañeros como locura, se soltó gritándole al instinto: ¿Dónde estas?, ¿Existe realmente el Puerto de la Verdad o es solo un invento tuyo?, ¿Por qué no nos das una pista concreta?, así paso largo rato gritando y gritando. Pero el Instinto es un señor muy prudente, pero no sordo, por ello guardo silencio; al final, puso a un lado del timón de Mi un pequeño arbolito de Esperanza en su maceta de barro.
Ese día Mi entendió, que si existía un Árbol de la Esperanza, debía existir también una tierra junto al mar donde estos se dieran por doquier y por lógica debía existir el Puerto de la Verdad a donde los barcos que al final resistieran todas las peripecias de la búsqueda pudieran llegar.
Por ello Mi, guarda el Árbol de la Esperanza, como prueba de que el Puerto de la verdad existe mas allá de todos los horizontes

 

 

 

Alcides

 

 

 

 

El martes me fusilan

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Ayer venia en el carro junto con mi hija. Oyendo un disco de Vicente Fernández. Ella toda seriedad, lo cual es de alarmarse porque su seriedad generalmente es la calma que anuncia la tormenta y, dicho y hecho, comienza súbitamente la balacera de preguntas:

-Papa, ¿Qué no me dijiste que nosotros no íbamos a festejar el Halloween?

-Pues no, no lo vamos a festejar.

-¿Entonces porque traes música de muertos?

-¿Cuál música de muertos?

-Ese señor que viene cantando dice que lo van a fusilar el martes…

 -Pero no es una canción que celebre la muerte, es solo un corrido cantado en versión mariachi por nuestro insigne y mas reconocido charro cantor viviente, el mismísimo Chente.

-No le hace, a mi se me hace que si le canta a la muerte.

-Mmmmmm

-Mejor quitalo y pon al Beto ese que nomás toca el piano y se oye como tan, taan, taaan.

-¿Beto? ¿Será Beethoven? –

Si, ese.

 Orgulloso padre soy cuya hija prefiere al Beto ese del piano que al Chente…Y que viva Cristo Rey, hijos…

 Alcides

Cristo

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Gracias por tu misericordia,
La cual me ha colmado,
A pesar del abismo
En el cual estaba postrado.

Gracias por tu sangre,
Por tu dolor en esa cruz
aparente ignominia, mas te hizo grande,
para nosotros los muertos verdadera luz.

Hijo de Dios, roca de salvación,
Pero sobre todo amigo,
Así te siente mi corazón.
Se siempre estas conmigo.

Aunque este triste,
Aunque las olas de la desesperación
Golpeen con todo lo que en mi existe,
Al final triunfa tu liberación.

Es tu amor tan pleno,
Que me siento ingrato
Pues no puedo hacer lo bueno
Por mas de un rato

Pero se que no son mis obras
Sino tu amor el que me sobrepasa
Que mi pecado es cuenta que no cobras
Milonga que a tu perdón no rebasa.

Alcides

Dora La Exploradora

dora

Hace 5 años que conozco a Dora y sigue teniendo 5 años. Según mis cuentas ya debería andar rondando los 10 años. Y ni siquiera se ha dado cuenta que todos los días hace lo mismo. Se extravía algo o alguien, ¡Hay que buscarlo!, dice Dora o su inseparable Botas. ¿A quien acudimos? ¡A Mapa!….y el Mapa sale contento cantando: soy el Mapa, soy el Mapa. Le da tres lugares por donde debe pasar Dora y Botas para encontrar lo extraviado. En el camino siempre se topan a Zorro queriéndoles robar algo; pero lo espantamos con las palabras mágicas: ¡Zorro no te lo lleves! ¡Zorro no le to lleves!, y zorro chasquea los dedos mientras se va diciendo: oh! rayos, oh! rayos. ¿Qué pasara el día que Dora se asquee de la sucia rutina de buscar y encontrar? ¿Se preguntara Dora algún día para que vino a este mundo? Bueno, no a este, sino al mundo de las caricaturas. ¿Será Nickelodeon el dios de Dora? ¿Se dará cuenta que es otro caso de The Truman Show? Todas estas divagaciones trascendentales las tuve hace unos días gracias a una fiebre que me cargaba de 38.5 grados. Y para terminar como termina Dora…esa parte de que ya me alivie es la que mas me gusto de este Post. Alcides

Palabras domingueras

El termino, palabras domingueras es una expresión despectiva para señalar que alguien esta hablando de una forma rimbombante o usando palabras raras, pocos comunes y desconocidas, en aras quizás de una demagogia o de parecer muy culto.

 A pesar que el humano requiere la comunicación como elemento principal para convivir, suele ser un arte poco practicado. De allí creo que proviene nuestra pobreza lingüística. Nos comunicamos, si y, a diario, sin que pareciera haber ningún problema ante ello; pero pocas veces nos hemos puesto a escucharnos a nosotros mismos, con lo cual estoy seguro que nos descubriríamos haciendo una serie larga de silogismos, pleonasmos y cuanta aberración del lenguaje existe.

“Pásame la destas, de los destos, con que los destos hacen los destos”, fue una frase que escuche hace muchos años en la televisión, me causo risa, todavía me causa risa, sin embargo suele ser muy común nuestro “destismo”.

Estas ideas y recuerdos me vienen a la mente porque hace rato termine de leer un libro de Octavio Paz, Nóbel de literatura, el cual tuve que leer, confieso, con el diccionario en la otra mano porque hace uso extenso de palabras domingueras –como decimos que decimos-sin embargo, el uso mismo de estos recursos enriquecen las ideas que quiso plasmar Paz en su libro.

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El lenguaje es un código, una convención de signos y sonidos que en conjunto nos remiten a pensar, despertar nuestro imaginario. Allí radica la riqueza de las palabras domingueras, pues en un breve número de silabas comunican mucho; por ejemplo, cuando se dice “paradigma”, es más fácil decir simplemente “paradigma” que hacer repetición mil veces de lo que significa.

Alcides

Año Ratzinger.

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Definitivamente este año ha sido el año Ratzinger en mi lectura, pues me he chutado dos encíclicas y tres libros de el. Sobre todo el libro-debate ¿Dios existe? Me lo he leído al menos dos veces integro y alguna partes hasta tres o cuatro. Es demasiado denso para un iletrado inculto como yo, así que no he entendido algunas cosas a la primera; por tanto allí me tienen releyendo, como quienes encarpetan las calles para que no queden los baches de mi ignorancia. Al final, el resultado no ha sido muy convincente en cuanto a mermar el nivel de mi ignorancia interna, pero el asunto positivo es que he disfrutado mucho la lectura, bueno, confieso que hasta he reído en algunos pasajes. Mucho se ha dicho que este Papa no es como el otro, pues claro que no, y eso es hasta en cierta medida una ventaja, imagínense si todos los papas fueran iguales, todavía nos atizarían en leña verde a los herejes crónicos. No mejor que se diferencien un poco, aunque sea un poco. A mi lo que me gusta de este, nuestro Ratzinger es que es una persona sumo inteligente, capaz de dar una respuesta sincera y acertada sobre casi cualquier tema. Inclusive cuando no sabe sobre lo que se le cuestiona, lo dice abiertamente…mira no lo se de seguro, mejor vamos averiguando y luego fijamos posturas. ¡Si así fueran nuestros políticos!, San Lázaro no seria un circo de cínicos. Alcides

Señor, hazme un radical.

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Un cristiano, sea de la denominación que sea, católico, evangélico, protestante, etc. debe ser ante todo un radical, pero no un radical de esos que se hacen explotar cargados de bombas en los mercados, ni de esos que forman club exclusivos de “aquí somos salvos y nadie entra sino acepta nuestra verdad”. Mas bien un cristiano es un radical en medio del mundo, que no va con la corriente del mundo. Que es capaz de decir sonriente cuando le ofrecen la bacha “No, gracias, he encontrado algo mejor que lo que el mundo ofrece”. Un cristiano radical es aquel que tiene esa alegría, fruto de la esperanza, que se contagia, que nos inquieta y nos inquiera ¿Por qué es tan feliz este?. Que es capaz de ofrecer respuestas contundentes y no solo se traga el cuento ese del “ejemplo callado”. Cuando he leído la vida de algun santo y después veo su estatua en algun templo, con la cara de angustia y viendo al cielo, lo primero que pienso es que el que hizo aquel pedaso de barro no leyó la biografía del santo. Los santos han sido de esos radicales, que han ofrecido a los demás no solo el ejemplo, sino han tenido la palabra oportuna.

Alcides