Recuerdos musicales

Debo haber tenido seis o siete años de edad cuando descubrí que las canciones tenían palabras. Vivía en un limbo de juegos como cualquier niño. Aquella mañana, lo recuerdo bien, cruce corriendo el taller de carpintería de mi papa; por azares del destino en el viejo aparato de radio que siempre tenia encendido mi viejo el locutor anunciaba la próxima pieza, no recuerdo su nombre, pero si, que era de Los Bukis. Me detuve al oír el anuncio. Empezó la canción y comencé a entender lo que cantaba Marco Antonio Solís. Me quede asombrado que corrí a contarle a mi papa el descubrimiento. El me reservaba una sorpresa mayor: en esa estación todas las canciones tienen letras. Suspendí el juego para por un buen rato escuchar más canciones.

Después mi papa puso la radio en otra estación donde era pura música instrumental del corte de Ray Coniff y Richard Clayderman. Me encantaba la versión instrumental de “and i love her” de The Beatles.

Todos los niños debemos haber tenido esa experiencia. Quizás yo la recuerdo porque la música realmente ha acompañado toda mi vida.

A continuación un video de esta ciudad, con música que escuchaba en aquella infancia.

La ciencia como un dios.

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
             las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
             que al cálculo resista;

¡Habrá poesía!

                                        Becquer

 

Los humanos somos seres subjetivos. Nuestro actuar, decir y pensar es subjetivo. Si nosotros somos los que hacemos ciencia, lo menos que podemos hacer es esperar que dicha ciencia sea subjetiva.

 

Nos inventamos el método científico como una receta, como un credo o un dogma de fe. Sin más asumimos que lo que pasase por este tamiz seria infalible. Observación, hipótesis, experimentación, teoría…¡Buala! La verdad se hizo.

 

La verdad es que nuestro conocimiento siempre es limitado. Abre una puerta la ciencia y descubre mil nuevas dudas.

 

El hombre, buscador incansable, ha llegado a los polos, a las cimas mas altas, a la luna, mandado naves fuera del sistema solar. El hombre ha logrado dividir el átomo, conocer mundos microscópicos. El hombre ¿hasta donde llegara?

Para terminar bien el domingo

Para terminar bien el domingo, esta obra maestra de Paganini con Acardo al violin.

Durante mucho tiempo corrio la leyenda de que Paganini tenia un pacto con el diablo,

que le permitia componer obras sumamente complejas, que solo el podia tocar debido

a el tamaño inusual de sus dedos.

Escuchalo sin prejuicios. Listen without prejudice.

Director de Orquesta

Hace unos días que empecé a ver que en la televisión anuncian con bombo y platillos la gira de Alondra De La Parra “mi alma mexicana”, homónimo de su disco. Esto desempolvar mi creencia de que los directores de orquesta están sobrevaluados, me explicare:

Una obra musical se compone de dos grandes partes. Primero el autor, sin este es evidente que no hay obra. Segundo: interprete. Ambos son esenciales. En la música clásica no son la excepción.

Ahora bien ¿en que grado son determinantes los directores de orquesta como un elemento de la interpretación? Sin duda una cuantificación numérica es imposible. Pero se puede intuir su influencia, en mayor o menor grado. Por ejemplo Karajan era un icono, su sola presencia imponía contra toda la orquesta, al menor error despedía al músico culpable. Pero una vez fallecido este, la legendaria Filarmónica de Berlín siguió adelante, hoy goza de tanto prestigio como hace 30 o 40 años, Karajan ya no esta, según recuerdo Simon Rattle es quien lleva la batuta actualmente.

En general creo que se les rinde demasiadas pleitesías a los directores. Muchos creen que toda la pantomima que hacen en los conciertos es un lenguaje, pero no, solo es eso, pantomima. Al respecto otro verdadero gran director, Andre Previn, dijo: el día que descubrí que lo importante que uno hace lo hace en los ensayos y no en el concierto, ese día deje de hacer tantos movimientos. Hay que ver como Previn apenas si mueve la batuta hoy por hoy, sin embargo es uno de los directores mas celebres.

 

Bien, vayamos a disfrutar la música, en el género que prefieran, siempre hay cosas que valen la pena, lo importante es no cerrarse a las posibilidades por prejuicios. Ni la música clásica es música aburrida, ni la música norteña es música de nacos.

 

Buen domingo.

 

Melómano Garcia

 

 

Otro semáforo en mi ciudad

Uno pensaría que un semáforo es una herramienta de transito, algo puesto allí para agilizar el flujo vehicular. Sin embargo, al menos en mi ciudad, estos señalamientos más parecen ser instalados por cuestiones políticas o por pereza para resolver integralmente los problemas viales. ¿Los vecinos se quejan? Ponles un semáforo ¿Ya ha habido muchos choques en esa esquina? Ponles un semáforo.

 

La más elemental lógica vial nos hace ver que una ciudad debe contar con vías de circulación jerárquicas: principales, secundarias, terciarias. Mi ciudad, pequeña ciudad de unos 220,000 habitantes no puede ser la excepción. Sin embargo las autoridades viales se han empeñado en truncar las principales con las secundarias y aun terciarias mediante semáforos y cuatro altos ¿el resultado? Un ciudad de unos 7 kilómetros de longitud que te puede llevar 40 minutos cruzar.

 

Alcides

 

forma y fondo

Cada día me convenzo más que en este loco mundo de hoy no importa el fondo sino la forma, nos gobierna la vista.

Un intelectual no es el que piensa sino el que viste como intelectual, un artista no es el que hace arte sino el que viste como artista, así nos podemos seguir de largo por un buen rato.

Hace unos días leí por allí que próximamente daría un taller de poesía “el mejor poeta vivo de sudcalifornia”; ese poeta mencionado, lo conozco, he leído algunas cosas de el y con franqueza creo que escribe sacando papelitos al azar de una ánfora. No se le ve ni los pies ni la cabeza a lo que hace. ¡Ah! pero eso si, viste su boina calada al estilo del che, su pipa de la paz, pantalones de pana acampanados.

De los intelectuales la cosa anda por el estilo, basta con que un fulano despotriqué contra las instituciones para que sea llamado “intelectual” –gobierno e iglesia de preferencia-. Nada más barato que la critica fácil, nada más fácil que el sensacionalismo como mercadotecnia.

Por eso, mis estimados lectores, yo de ese autobús mejor me bajo: ¡esquina por favor!

 

A.

La Idea

Cuando una idea nace es apenas una pequeña bolita de nieve

en la cima de la montaña.

Un hombre la empuja, empieza a rodar cuesta abajo,

en el descenso se va haciendo más grande,

nutriéndose de mas nieve –de mas ideas-.

Cuando llega al bajo valle ya es una avalancha,

que llega destruyendo todo cuanto toca,

revoluciona el entorno, altera el panorama,

violenta la paz y el silencio de las zonas bajas.

No puede pasar desapercibida.

Llega un punto en que desintegra, de disgrega en mil

partecillas.

Así también una gran idea con el tiempo

parece diluirse, perder su esencia.

Los hombres las cambian, las modifican,

inclusive acaban significando lo contrario.

Por ejemplo el cristianismo que fundo el nazareno,

doctrina de amor, de tolerancia…

¿más cuantas veces ha servido para matar?

 

A.

Versiones

En este planeta el punto más alto es la cima del Everest, aunque dices que hay otros picos menos altos pero más difícil de escalar, por ejemplo el K2.

Un escalador profesional que se quiera jactar de realmente serlo debe afrontar la aventura de llegar a la cima de Everest, cada año decenas lo intentan y también cada año la montaña se cobra la vida de algunos alpinistas.

En la música clásica pasa algo similar, hay ciertas cumbres creativas que todo buen músico si quiere demostrar que es un buen musico debe afrontar el reto de interpretarlas.

Por ejemplo un buen pianista debe afrontar el reto de tocar las 32 sonatas de Beethoven. El gran publico inclusive espera con ansias esas interpretaciones. Es como ver por el NatGeo el documental del ascenso al Everest por tal o cual escalador; así los discos con las interpretaciones de las sonatas son escuchados.

Uno dirá que es el mismo pico, que se llega al mismo lugar a 8,842 metros. Sin embargo la subida nunca es igual, sencillamente porque ni siquiera el clima es igual. Así también con los pianistas que se enfrentan a la obra de Beethoven, ninguna versión es igual, cada músico le da su muy característico estilo.

 

Alcides

 

 

Adopción de menores por parejas homosexuales.

En cierta forma este post es continuación de los últimos dos, trata del ejercicio de las libertades.

 Tema candente este en mi México, donde la suprema corte de justicia avalo el derecho de las parejas homosexuales a adoptar menores. Al respecto el Cardenal Sandoval ha levantado un escándalo acusando de corrupción a los magistrados, sin presentar pruebas.  Hoy sufrago una frase dicha por cierto amigo sacerdote: cada vez que arma un escandolo un prelado siento verguenza de ser catolico.

 

En lo personal me parece que la Iglesia poco gana con los desplantes mediáticos que levanta la curia al despepitar contra las autoridades o llamando al voto de castigo contra el PRD.

 

Lo que necesitamos dar desde la fe, nuestra fe, son primero que nada argumentos y opciones. Hacer lo que el prelado en cuestión nos hace ver como que actuamos por rencor, por haber perdido el control político al que el clero estuvo acostumbrado por siglos. Sin dudar son nuevos tiempos, necesitamos por tanto adecuarnos a ellos; no haciéndonos comparsa del mundo, sino mostrando nuestra opción de fe.

 

De entrada digo que no estoy de acuerdo con la adopción por parejas homosexuales. El hombre por paradoja es al nacer el ser vivo más desvalido, con el tiempo se vuelve el rey de la naturaleza. Pero en sus primeros años –como lo ha demostrado la psicología- toda la información sobre la cual sustentara su conducta, su ser entero es recibida de los padres. Es misión esencial de estos el forjar en el hijo, mediante el ejemplo, a ese individuo que mañana estará insertado en la sociedad y por ende será eje en cierto grado de ella.

 

La naturaleza tiene sus leyes, las cuales son mas escasas de lo que pensamos, más bien se rige por reglas y, las reglas se hicieron para romperse, parece decirlos la misma naturaleza. Ejemplo de esto es la sexualidad, en la inmensa mayoría de seres vivos ha creado dos genitalidades, para que se complementen y de allí se perpetué la especie.

 

En el hombre como especie, la sexualidad va vinculada por un sentimiento superior, que hasta la fecha solo ha sido comprobada en esta especie, me refiero al amor.

 

Amor y sexualidad son dos polos que se unen en los humanos para perpetuar la especie, esa es la regla, la excepción es la homosexualidad donde no hay una reproducción natural. Aunque si hay una afectividad entre los individuos.

 

El individuo homosexual tiene plenos derechos como cualquier individuo, sin embargo el ejercicio de su libertad siempre debe estar acotada por la libertad de los demás, lo mismo pasa con los heterosexuales.

 

Creo que permitir que un niño sea educado en el seno de una pareja homosexual tendrá graves repercusiones en la psicología del menor. Se le niega el derecho a vivir bajo condiciones de regla, para ser formado en la excepción.

 

Se violenta la  libertad del menor es pos de no violentar la libertad de la pareja homosexual. Paradoja de paradojas.

 

Alcides

Praxis de la Libertad

Continúa del post de ayer…

Sin duda todos –o casi todos- podemos estar de acuerdo en la necesidad de acotar la libertad para asegurar la supervivencia de la civilización, tan simple es de demostrar como preguntarse ¿Qué pasaría si nadie respetara las luces del semáforo?

El problema empieza cuando la libertad que se debe acotar es la nuestra y no hay beneficio palpable en esa renuncia. Ejemplo: Mi vecino se siente en su sano derecho al poner su música a todo volumen el día y hasta la hora que le plazca, su argumento es que está en su casa y todos debemos de respetar que él se sienta con ganas de reventarse los oídos. Pero no sea que otro vecino ponga la música igual de recio porque allí es cuando se indigna, cuando se escandaliza por la inconsciencia de los demás.

Mi vecino si respeta las luces del semáforo porque sabe que si no lo hace puede salir lesionado. Acota su libertad porque obtiene un bien por ello: no se lastima.

Pero no respeta a los demás –la libertad de los demás- con sus ruidos nocturnos porque allí no arriesga nada, por tanto no pierde nada. Solo se beneficia del ejercicio de su libertad. Solo se indigna cuando otro le hace lo mismo.

 ¡que egoístas somos!

Alcides