¿Queda espacio para la Esperanza?

Los humanos somos como una casa, los cimientos son la fe, las columnas son la esperanza y solemos vivir en el techo, que es la realidad que percibimos por nuestro razonamiento. Aun el más escéptico e incrédulo -si toma en serio su postura- sabe que en el fondo solo tiene una fe que lo sostiene, ya ni siquiera hablemos de la fe religiosa, puede ser fe siquiera de que no hay nada más que materia, que provenimos del azar y vamos hacia la nada después de la muerte.

¿Porque vivimos en el techo? Porque estamos hechos para ello, para vivir viendo hacia arriba y hacia el horizonte. El pesimismo nos abruma de tal manera, que ni siquiera soportamos el hecho de sabernos pesimistas. Así es, el que trata de huir del pesimismo muchas veces en realidad está tratando de huir de caer en el.

Todo esto viene a colación porque México como cultura, como parte de su idiosincrasia parece vivir en ese pesimismo, lo chingado esta chingado y así se va a quedar, pareciera ser nuestra filosofía. Pero en el fondo lo que nos sucede es que no nos gustan las cosas como están, quisiéramos cambiarlas, pero no sabemos por dónde empezar. Vamos, ni siquiera hay una conciencia generalizada de este malestar.

Los grandes problemas que nos aquejan -como grupo y como individuos- son en realidad el afluente principal de otro sinfín de problemas no resueltos. Es como los grandes ríos, el Amazonas o el Nilo, no nacen en un lugar determinados, son alimentados por otro gran numero de ríos menores. La gran tarea de todos es ir discerniendo que problema es medular y cual corresponde a las consecuencias de otro problema atrás. Obvio que la tarea es titánica, ningún gran problema humano se resuelve fácilmente, los finales felices solo existen en el cine, la vida nos lleva de situación en situación, cada una con sus posibilidades y su intrincamiento.

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La piedra en el zapato.

Continuando con el tema de antier. La democracia tiene un problema mayor, no solo fue un zapato que nos vino a quedar chico, aparte de eso, el zapato trae una piedra: los que ejercen la política, los políticos mismos.

Durante seis décadas se formo una especie de mito en torno a la ideología de cada agrupación política, el militante, desde el más bajo hasta el que estaba en la cumbre daban todo por la “ideología” que representaban los colores de su partido.

Una vez terminada la Guerra Fría, con la caída del sistema ruso y todo lo que conllevo, las clases políticas se vieron extraviadas en un desierto que no conocían. Ya no había esa ideología que les marcaba el rumbo, todo se dividió en minúsculas tribus, clanes, agrupaciones dentro de un mismo grupo. Se impuso la ley de la selva, el más grande se come al chico, entonces el chico solo tiene como opción pactar con el grande, así se van formando las nuevas corrientes políticas. Que nada tienen que ver con la ideología que se supone es el sentido del ser de un partido. Ahora cada caudillo habla de su proyecto político, sea al nivel que sea. Todos alegan que su visión muy personal será la que venga a salvar el barco del franco hundimiento en el mar de la anarquía, la pobreza, la inseguridad y toda esa serie de males que sufre la sociedad.

La frase del dia.

¡Papa, me quiero casar con el Jose Adrian, ahora!
Ana Camila. Mi hija de 3 a&os.

El desencanto que nos toca.

La democracia nos ha traído el desencanto, tanto nos habían dicho nuestros vecinos del norte que su sistema era el non plus ultra que nos lo creímos. Más aun, considerando que en nombre de su ideal de republica ha invadido país tras país, derrocado tiranos, impuesto su sistema a cualquier precio.

Sin embargo, tras un breve lapso en la democracia hemos empezado a ver que lo que había detrás de la puerta no era el paraíso, ni siquiera se le parece, sigue creciendo el número de pobres y decreciendo el de los ricos, aunque estos lo sean más aun hoy por hoy.

En otras palabras, hay una democracia política, pero no existe la democracia económica. La riqueza sigue siendo una oligarquía, en algunos casos, un monopolio.

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Hoy, por tradición, el sol le sale tarde a la ciudad -o al menos eso queremos creer-. Casi todo mundo despierta a horas desacostumbras, solo los que abren los oxxo y esas tiendas grandotas que últimamente se han multiplicado por la ciudad van a sus trabajos. Y uno que otro, no crean que todos.

Los niños que aun creen en el Santa Claus abren lo que anoche les trajo, ya no se mete por chimeneas, ahora utiliza rendijas de puertas y ventanas, ducteria de aires acondicionados, telefonía, televisión, etc. para lo cual, me supongo, ha de tener que estar a dieta un buen rato para caber.

Los papas de los niños presentirán que la noche previa bebieron un poquitín de mas, ¿Como nos regresamos? ¿Quien puso los juguetes en el árbol? ¡El Santa! ¿Neta? ¡Un oxxo para curárnosla! Que Dios bendiga a esos mártires de las desmañanadas que abren puntual a las 6:00 de la mañana donde comprar algo para hacer menos dura la cuesta hacia la plena conciencia.

Quien no se sorprende de todas esas pequeñas maravillas está condenado a ser un ciego cuando pasen las grandes cosas de la vida.

Hoy es Navidad, ding, dong, dang.

Navidad epoca de alegria y de dar. Algo asi canta el villancico. Realmente algo tiene -quizas sea psicosis colectiva-  que nos invita a una tregua en nuestro trajin diario.
El Dios se hace hombre, viene a reir a llorar, a gozarla y a sufrirla, a cansarse y descansar bajo un olivo. A beber y padecer sed. A comer y ayunar. A alabar y a enojar. En pocas palabras,  a hacerse uno como cualquiera. Con doa grandes excepsiones, el pecado y la esperanza inquebrantable.
Navidad, dia en que Dios deja de ser inaccesible para revelarse como el Padre de todos. Navidad, dia en que el Hijo se vuelve nuestro hermano.

Breve manual del perfecto Naco.

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Ser Naco no es, como muchos creen, una situación economía precaria ¡No!, ser naco es hacer notar el abismo cultural que uno viene acarreando.

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Ser Naco no es fruto de la dejadez, por el contrario, la sofisticación del Naco se nota en su naturalidad. Es decir, parece que hasta sin querer le sale lo naco. ¡Fluye!

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Hay solo una premisa social para el Naco: Chingar.

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Brillito, peluchito, contrastante. La santísima trinidad de la moda.

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Futbol, cerveza, música de cantina. El fin de semana perfecto.

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Todos llevamos un Naco dentro. La negacion es el primer sintoma.

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nO  esK  HezcriVa Mal Sk Azzi ce Uza NoW!!!!!

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