Que pequeño es el mundo ahora.

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Mi hija ha empezado a ir a la Escuela Primaria. En la misma Escuela en la que yo fui a su edad, cosa de 28 o 29 años. Lugar a donde nunca había regresado desde que me gradué.

Mis recuerdos eran los de una escuela grandisima, con un montón de salones, con miles de niños. Pero me he topado con la misma escuela pero hoy la veo con ojos más realistas. El Patio Cívico no me cuesta mas de veinte pasos cruzarlo. Los salones serán unos diez máximos y alumnos unos tres cientos.

Cuando era niño había una gran pila abandonada a la cual me daba miedo meterme, hoy es una pileta que sirve de jardín. En frente, pasando la calle tenia su tienda Don Memo, que solo abría a la hora de entrada y salida de nosotros, éramos pues sus clientes cautivos, hoy Don Memo ya falleció, la fachada de su tiendita esta toda derruida, sus hijos no siguieron en el negocio por lo que se ve.

Cuando era niño los maestros eran seres superiores, superdotados de la sabiduría. Hoy son señoras y señores de mi edad o hasta más jóvenes que corren apresurados de aquí para allá, que el calor los atosiga.

En definitiva hoy el mundo es más pequeño que ayer. Al menos para mí, porque lo que es mi hija se ha quedado con el ojo cuadrado el día que la lleve por primera vez. Se paro en medio del patio, dio lentamente una vuelta de 360 grados y dice: papa, pero que escuela tan grande es esta.

 

Alcides

Eres lo que escuchas

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Eres lo que escuchas, reza una cita por allí. Aunque tal expresión puede inducir al error (hasta tacharse de silogismo) ya que se puede asumir que si Juan Pérez López escucha narco corridos, entonces Juan Pérez López es un narco. Y por tanto que si Matatias Fernández escucha opera es porque canta opera mejor que Pavarotti, Domingo y Carreras juntos y revueltos.

En lo que si puede tener verdad esta frase es que la música que uno escucha va en consonancia con la personalidad de quien la escucha. Y por consonancia no quiero decir que baste saber que escucha José Pérez López para saber como es su personalidad, igual le puede gustar la salsa, el rap y el pasito duranguense.

Luego los gustos musicales cambian con la edad, a mi me gustaba Topo Gigio cuando estaba pequeño y hoy no me resulta ni en lo mas mínimo atractivo. En cambio la música instrumental me aburría al minuto y hoy casi solo escucho música así.

 

Alcides

Las Sinfonías de Beethoven

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Las obras mas conocidas de Beethoven son sin dudas las sinfonías, de las cuales, si bien no fue inventor, si fue quien dio un giro total en su concepción y sentido, no por nada es el principal representante del periodo romántico en la música orquestal.

Ahora bien, Beethoven compuso nueve sinfonías y dejo una inconclusa, de la cual, en internet se puede escuchar el bosquejo que llevaba realizado hasta que la muerte vino a visitarlo.

Cuando uno escucha las nueve sinfonías, resulta claro distinguir dos periodos en su composición. Las primeras cuatro no logran del todo separarse del clasicismo y la influencia de Amadeus Mozart y Joseph Haydn son evidentes, sin embargo para la quinta logra desde las primeras notas mostrarse netamente innovador y, asi sigue hasta la octava, pero al llegar a la novena creo que empezaba un nuevo ciclo que no logro ahondar en el, aunque claro esta la novena, es sublime por si sola y, no por nada es considerada la mejor de todas las sinfonías jamás escritas.

Para mi las sinfonías son un subgénero difícil de apreciar, he buscado las causas de esto y solo atisbo a pensar que se deben a su extensión ya que la concentración en algo especifico nunca ha sido mi don especial y atendiendo a lo que se dice del genero masculino, todos adolecemos de tal mal. Pronto pues nuestra mente esta divariando sobre el conejo de la luna con lo cual se pierde el hilo tan necesario para apreciar una sinfonía, ya que en un mismo movimientos los contrastes son muy comunes; así pues, escuchar a Beethoven y sus sinfonías ha sido tarea ardua que me ha llevado algo así como dos años. Pero, sin duda son de las mejores que he escuchado junto con la Sinfonía Fantástica de Héctor Beriloz, la Patética de Tchaikovsky y la segunda de Schumann.

 

Alcides

Critica a la critica acritica.

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Cuantas veces ha caído en mis manos una critica positiva sobre una obra artística o una reseña sobre una obra especifica, siempre me han parecido cosas sosas, como si estuvieran de más y, es entendible a mí ver este sentimiento, porque adular lo bello resulta redundante. Además, tratar de explicar el arte resulta obtuso, pues la función del arte es incitar a la experiencia estética, la cual, es de carácter individual en el espectador, por tanto irrepetible.

Claro esta que si creo en la necesidad de conocer al artista, conocer los impulsos que lo llevaron a hacer tal o cual obra, esa historia detrás de la obra misma es parte integral de ella. Existen sin fin de estas historias detrás de las obras que nos dan un entendimiento y una mejor inducción a la experiencia estética. El autorretrato de VanGogh quizás no fuera tan famoso sino viniera con la oreja cortada con la que pago los servicios de una meretriz; Fur Eloise de Beethoven quizás no fuera tan conocida sino supiéramos que fue compuesta para el gran amor imposible de este genio del romanticismo musical. Inclusive, creo que fue Fran Liszt el que introdujo a la música los trípticos previos a sus conciertos donde explicaba las motivaciones de aquello que estaban a punto de escuchar para así lograr una comprensión más plena.

En contra parte, creo firmemente en la critica negativa en el arte, ¿Por qué?, ¿sadismo?, no, simplemente porque hay muchas cosas, por no decir obras, porque ni merecen ese apelativo que realmente son mas una ofensa al espectador y un prueba fehaciente de la falta de talento del seudo artista. Eso es palpable hoy mas que nunca en el arte moderno, donde cualquiera con una brocha se hace llamar pintor (se me viene a la mente Frida Khalo, ¡ y que se desgajen las vestiduras los fariseos de la moda!), cualquier hijo de millonario se puede pagar la tecnología para grabar un disco, sin siquiera saber cuantas notas hay en la escala musical. Todos esos fraudes si merecen ser denunciados por medio de la critica.

 

Alcides

20 segundos con Dios.

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Hace un par de días tuve un encuentro extraño con Dios; sucedió mientras esperaba en mi automóvil el cambio de luz roja en un semáforo, pues a mi costado izquierdo se paro una motocicleta con un individuo que me pareció conocido. No puede evitar hablarle por inquietud en voz un poco más alta, pues su maquina hacia un ruido considerable: -Oye, ¿tu eres Dios? -Mmmm, si. Dijo levantandose el vidrio del casco. ¿Y tu eres Alcides?, replico. -Si, ¿Qué andas haciendo por acá? -Coordinando mi obra maestra. -¿El fin del mundo?. -Exacto; respondió con una tenue sonrisa. -¿Y no te parece una empresa delicada y titánica como para andarla realizando en motocicleta?, es que digo, bien podrías usar tus súper poderes y ahorrarte un buen de tiempo. -Pues si, pero el punto es ese, en realidad no tengo prisa. Aunque no lo creas, ni parezca, todavía tengo esperanzas en que la humanidad recapacite y vuelva a mí. Me quede pensativo ante tal declaración, quizás solo fueron un par de segundos, pero me pareció una vida entera, pues empezaron a pasar por mi mente imágenes de aquello que debe cambiar en mi para no desaprovechar esa esperanza que Dios guarda en mi. Interrumpió mi micro meditación su voz: -Ya cambio, la luz, nos vemos, cuídate. -Sale pues, igualmente.

Después el tomo hacia la izquierda por la carretera al sur, mientras yo seguí recto rumbo a la oficina.

Alcides

La magia de las palabras

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A mi me gusta, de vez en vez, cuando se puede, tomarme un libro en otro idioma que no sea el español. Me parece mágico que esas letras mal acomodadas para mí entender, a otros hombres de otras tierras les despierten la imaginación o les enseñen algo. Por ejemplo, Found, para mi no significa nada, no se que quiera decir, pero para un ingles esa palabra, junto a otras, lo puede llevar a el mar mas lejano, remontarlo a cuando era niño o ilusionarlo con lo que puede ser el domingo próximo, yo que se mil cosas mas.

La palabra es mágica, sin ella seguiríamos comiendo bananas en los árboles, la palabra es una de las cosas que nos volvió hombres. La palabra es el principio de la libertad con que nos hizo Dios. Si y No, Blanco y Negro, pero también en medio del Si y el No, el “quien sabe”, en medio del Blanco y el Negro un buen Gris. Todas esas son palabras pero nos remontan, nos incitan a pensar a imaginar. Esa es la magia de las palabras.

Y hay palabras raras en nuestro propio idioma, de esas que llamamos domingueras, que también son mágicas, aunque nos asustan al principio…Exégesis, ¿Exegeeee..que?. Mitra, ¿no será mitad?. Simbiosis, ¿será simbiosis un nuevo grupo de rock?. Pero cuando vamos al diccionario empieza la magia, entendemos, se nos aclara el pensamiento. Ah!, lo que quería decir es que exégesis es un estudio muy profundo sobre cierto tema.

Sin duda lo sublime de la palabra esta en el arte, sea cual sea, aunque nobleza obliga a decir  que no todo es sublime. Pero sin duda las máximas expresiones de belleza de la palabra esta en el arte. Bécquer, Neruda, Cervantes, Nervo, Salgari…tantos y tantos que no se para que empecé a listar si indudablemente are alguna omisión grave.

La palabra lamentablemente también esta en crisis, porque nada nos sorprende últimamente, la palabra también esta contaminada de esa fiebre insípida. Decimos cosas solo por decirlas, como autómatas. Hemos caído en ser tecnócratas del decir. Empobrecimos el lenguaje, lo reducimos al si y el no pero adornado con las flores de plomo que son las groserías, el calo, los modismos. Y no me doy baños de pureza, se valen las malas palabras, se vale el calo, se valen los modismos, pero cuando el lenguaje, las palabras se quedan en solo eso, se empobrecen, se reducen a muy poco contenido. Se les roba la magia.

 

Alcids

Sonata para Piano #17. en D menor. Opus 32.

La Sonata para piano generalmente es una obra en tres partes, en tres tiempos o más sencillo, es una rola que consta de tres rolas. Obvio, como su nombre lo indica es a base de solo un instrumento, el piano.  Aunque hay sonatas de un solo movimiento o sonatas de muchos mas movimientos como una de Franz Liszt que tiene siete partes. No es pues una regla, pero la mayoría tienen tres.

El Piano, para mi, como para la mayoría es el instrumento musical mejor logrado por el ingenio y la creatividad humana. Es un instrumento muy noble, en cuanto da mucho de si, se le puede sacar mucho provecho a la creatividad mediante un piano.

Por eso la Sonata para Piano es un ejercicio de los sublimes en la música. Es además, una forma muy accesible de allegarse al genero clásico, porque generalmente queremos entrar por las sinfonías o la opera y, al menos a mi, sobre todo eso de la opera no se me da ni tantito. Pero las sinfonías si, poco a poco he ido aprendiendo a apreciarlas.

De las mejores sonatas que he oído están la que da nombre a este Post, que es de Beethoven, también podría mencionar las de Chopin, las de Scriabin, de Rachmaninov, Schubert que es uno de mis favoritos y un largo etcétera.

Alcides