Ralph El Demoledor

De un tiempo acá las películas para niños tienen mucho que decirle a los adultos ¿O será que los niños tienen mucho que enseñar a los adultos?

Anuncios

Mejor…imposible.

¿Quien no ha visto dos, tres, cuatro veces la misma película? En lo particular a mí las películas de eso que llaman “época de oro del cine mexicano” me fascinan.

También en las hollywoodenses hay muchas que con gusto pudiera volver a ver. Esa es la magia del arte, del cine que es un arte, que puedes volver a emocionarte con una película vieja.

Claro que se me puede acusar de ser un espectador “palomero”, de esos que no entienden el surrealismo de Buñuel, ni los traumas sexuales del viejo Allen. Al fin y al cabo ¿Que tiene de malo desear un final feliz?.

Directamente proporcional

Las telenovelas son a Mexico lo que las series a los USA.

La verdad es a veces una mierda (epilogo a Doctor House).

Se termino Doctor House después de ocho temporadas. El gran epilogo para mi sería el de la imagen, la Dra. Chi le dice a House: A veces la verdad es una mierda. ¿Acaso no es una gran verdad? Buscamos y buscamos y cuando encontramos, la respuesta es tan simple que nos sentimos estúpidos por haber desperdiciado tanto tiempo en esa búsqueda.

¡Si Capitán estamos listos!

  Bob Esponja es un bobo, he allí su encanto. Y Patricio, su mejor amigo, no podía quedarse atrás, es más, lo supera con creces en lo bobo. Juntos hacen toda clase de estupideces inimaginables, en ello está la magia de la televisión, de los dibujos animados, no hay límites posibles. Sin embargo hay que mantenerlos en un cierto espacio creíble -aunque Fondo de Bikini no existe- los demás personajes hacen que este par no entren en un delirio que haría poco creíble la historia. Desde el amargado Calamargo, pasando por el avariciento Don Cangrejo, son los adultos de la historia. Los que no dejan ir mucho mas allá en sus aventuras a nuestros amiguitos.

Sin duda que Nickelodeon vino a romper el monopolio que Disney había ostentado por años en el entretenimiento infantil, y en especial con esta serie de Bob Esponja le robo mucho del publico al Ratón Miguelito.

Los tiempos cambian, una generación es muy diferente a otra. Nickelodeon vino a ser el canal de los niños del nuevo milenio, en tanto Disney pareció quedarse en el final de la segunda guerra mundial. No prospero, no innovo suficientemente, hasta que tuvo la presión de la competencia. A mi parecer tenemos una televisión para niños mejor que antes. Claro que no faltan los excesos, pero es responsabilidad de los padres que les damos a ver a nuestros hijos.

Doctor House.

Sin duda para que un personaje en la televisión tenga éxito debe tener un algo que tengan sus espectadores, debe ser un poco el reflejo de lo que somos. Gregory House tiene un mucho de nosotros como individuos. Poco sociables, parcos al hablar y hemos de confesarlo egocéntricos, porque todos somos así, en diferentes grados, pero todos tenemos esa tendencia, no tenerla es contra natura. Dios mismo está consciente de ello y lo tiene estipulado en el segundo mandamiento más importante, leerlo en La Biblia, Mateo 22, versículos del 34 en adelante, no miento.

Pero así como House tiene lo malo de nosotros, también tiene lo bueno, si, en el fondo el personaje lo que hace es ayudar al prójimo, lo cual es la misión por excelencia de los humanos -lo repito, viene en el segundo mandamiento más importante estipulado por el mismísimo Dios-. Quizás los métodos no sean los que dicta la ortodoxia, pero en la vida real la ortodoxia es tan poco aplicable que se necesita ingenio para sobrellevarla, ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre.

Y por último, como todo humano, House no esta exento de andarla cajeteando de a diario por el mundo. Los americanos son los mas acérrimos defensores de la libertad y la libertad de hacer pendejadas parece ser la más arraigada ¿Como se nos podría coartar esta habilidad innata? Pero por extraño que parezca -y de ello culpo a Dios- de error en error a veces terminando acertando.

Lady Gaga

A mis treinta y tantos, tantos que le ando llegando a la siguiente decena, me puedo auto diagnosticar como curado de espantos en el frio mundo del pop. La regla que rige es tan fácil: lo que vende es el escándalo, hagamos uno.

Veo a Lady Gaga, y me confirma la regla. Vilmente se trata de trapos, trapos, maquillaje, maquillaje, la receta de siempre. Mucho ritmo, que suene en las discotecas -o antros como se les llama ahora-. La misma torta con otro pan.

Lady Gaga, el prototipo de la desesperación para tiempos sin esperanza. Una Emo a lo fashion. Música para ser -en el mejor de los casos- oída y olvidada.