La falta de ortografía (cuento con moraleja)

 

Por fin un buen día, el aclamado escritor termino su última novela,

 el sabia que tenia ante sus manos una obra maestra,

 con la cual pasaría a la historia

Era una obra colosal, no solo en sus trama sino en su extensión

mas grande que El Quijote o alguna de las novelas

de Vargas Llosa.

Épica como los libros sagrados.

Había invertido en ella años, arriesgando con ello

su carrera, pues todo buen escritor debe publicar

algo de vez en vez con el fin de que su nombre no se olvide

al público lector y a la critica profesional.

Solo algo lo acongojaba, es que cierta madrugada

en una de esas tantas que le costó terminar la obra;

cuando el sueño lo vencía,

intuyo una falta de ortografía

sin embargo el cansancio lo venció y pensó:

mañana la corregiré.

A la mañana siguiente la busco, pero nada

no estaba, se la había tragado la tierra

o más bien, en este caso, la trama misma de la historia,

por ahí andaría saltando esa garrafal falta de ortografía.

Entonces guardo la compostura, pensó, mañana la buscare,

por aquí debe de andar,

así fueron pasando los días, siguió escribiendo, pero la falta

de ortografía seguía sin aparecer,

por el contrario,

se hacía mas difícil encontrarla pues las cuartillas

se multiplicaban día con día.

Así llego el punto en que termino la novela

sin encontrar aquel error.

Decidió mandar todo aquel legajo revisar con un corrector de estilo,

pero nada, todo era impecable según este.

Luego otro y otro, pero todos coincidían,

la obra era una obra maestra, mas no encontraban

aquella falta de ortografía que el escritor aseveraba

andaba por allí en alguna cuartilla, en un párrafo,

en un enunciado, en una palabra. Quizás era

un acento que faltaba, una “h” donde no iba,

quizás mil cosas que eran posibles.

El rumor de aquella obra llego a manos del editor,

el cual exigía la obra para pasarla a la imprenta,

a la distribución, en fin, que fuera lo que era natural.

Pero el escritor estaba cada día mas contrito, preocupado,

temía pasar a la historia no como el gran autor de

aquella obra magistral,

sino como el bobo que dejo una falta de ortografía.

Entonces, se le empezó a ver cada día mes,

seguramente estaba embebido en su estudio

buscando aquella falla;

cuando aparecía en público ya no era aquel señor

todo sonrisas, de platica amena e inteligente,

más bien se había tornado un ser gris, descuidado,

con la barba crecida, los cabellos desacomodados.

Hasta que un día, presa de la desesperación o la locura

tomo el original y lo quemo en la chimenea del estudio.

Así esa obra se perdió para siempre,

nadie sabría bien a bien de que trataba.

El escritor decidió no escribir mas,

pocas noticias se tuvieron el resto de sus días.

Algunos aseveran que lo que intento los días de vida

que vivió fue aprender de memoria la novela

para así atisbar donde estaba aquel error.

La moraleja del cuento es que si te enfrascas

solo en los errores -tuyos o de los demás-

terminaras amargado. Infeliz.

A final de cuentas todos cometemos errores.

 

 

 

 

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Marinero de Infanteria de Marina del Servicio Militar Nacional Patriotico Heroico y Obligatorio Matricula C-267481

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