Santo, esa palabra que estaba lejana.

      Santo era una palabra tabú, con Juan Pablo II paso a significar algo cercano, tangible, humano. La santidad es la meta del cristiano, meta alcanzable, una forma de vida, vida no sin errores, no sin déficit, no sin trabas. Eso sí, jamás exenta de dolor.

No podía ser de otra manera, aquel que nos trajo la santidad tan cerca debía ser un santo. Hoy se ha dado un paso decisivo hacia ello.

Habrá detractores, no hay santo que no los tenga. Incluso dentro de los suyos. Esperemos que sean de calidad y no solo de esos que ven la paja en el ojo ajeno, pero se niegan a ver la viga que traen atravesado en el propio.

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Marinero de Infanteria de Marina del Servicio Militar Nacional Patriotico Heroico y Obligatorio Matricula C-267481

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