Escribo desde el bar de nuestro hotel

El titulo del post es el comienzo de una vieja cancion de Hombres G, y viene a colacion porque hoy escribo no desde la computadora, sino desde el telefono movil. Increible es que ya no nos asombre casi nada, hace 10 anhos los celulares eran un sueno para muchos, hoy no se concibe la vida sin ellos, claro esta que no todo es perfecto y estos aparatitos no traen la enhe, es decir la letra que sigue de la “n”. Luego mis dedos parecen de pianista para este tecladito. Pero en fin, estamos mucho mejor que hace una decada.
Bien, los dejo, continuo oyendo a Bach. Y claro, se los recomiendo. Un genio el tipo ese.
A.

Anuncios

Ensayo de un funeral.

Hemos platicado hace unos pocos dias sobre la muerte, mi buen amigo Heriberto y yo, y precisamente ayer leia este poema de J.L. Borges:

Manuel Flórez va a morir.
Eso es moneda corriente;
morir es una costumbre
que sabe tener la gente.

Y sin embargo me duele
decirle adiós a la vida,
esa cosa tan de siempre,
tan dulce y tan conocida.

Miro en el alba mis manos,
miro en las manos las venas;
con extrañeza las miro
como si fueran ajenas.

Vendrán los cuatro balazos
y con los cuatro el olvido;
lo dijo el sabio Merlín:
morir es haber nacido.

¡Cuánta cosa en su camino
estos ojos habrán visto!
Quién sabe lo que verán
después que me juzgue Cristo.

Manuel Flórez va a morir.
Eso es moneda corriente;
morir es una costumbre
que sabe tener la gente.

 

Todos seremos algun dia ese Manuel Florez, quizas no muramos de esta forma, pero de que moriremos, moriremos, eso es cosa segura. Mas detrás del que se va solo, quedan muchos con su recuerdo y su dolor. Queda el rito del funeral, horas cruciales, duras, la noticia de la muerte, aunque la sepamos anunciada, se nos viene como un tsunami. Nos inquieta, nos desestabiliza, nos inquiere sobre nosotros mismos, sobre lo que somos para los demas, para el difunto.

Hace unos dias me contaban el caso de una mujer que esta llendo a dormir al cementerio, junto a la tumba de su madre, sin duda, graves cosas quedaron pendientes entre ellas. Tambien es obvio el desequilibrio psiquico que ocasio la muerte de la que se fue en la que se quedo. Mas vale tener buenas cuentas con todo mundo.

a

The show must go on.

 

Como lo prometido es deuda, aquí les presentamos la entrevista que nos concedió el Señor Sol hoy en la mañana cuando se disponía a salir al alba.

 

A-Señor Sol, Señor Sol, un minuto por favor para Diariando.

S-Haber dime muchacho, que la función esta por empezar.

A-Se había especulado mucho sobre su salud la semana pasada, ya que se le vio triste y cabizbajo ¿nos podría decir su versión?

S-Mira, uno es como todos, tenemos nuestros días buenos y malos, me toco pasar por un bache, es todo, nada de alarmarse.

A-Entonces ¿Ya todo esta bien?

S-Si, todo bien…ahora con tu permiso, tengo un mundo que iluminar… ¡the show must go on!

A-Bien, pues hemos presentado aquí para ustedes, de primera mano las impresiones del Señor Sol, que esperemos ayuden a aclarar que ni es el fin del mundo, ni volveremos a la era de hielo. Reporto para Diariando, Alcides, buenas noches.

Here come the sun

Se acerca la primavera, lo intuye hasta el sol; que hoy ha salido de su casa con un mejor rostro, empieza a recuperarse de la depresión. Depresión en la cual nos ha llevado entre las patas, el mundo, en este hemisferio a sufrido un frió atroz.

Quizás, el Señor Sol, consulto con un buen psicoanalista, quizás se fió del tarot, de los signos zodiacales, de ese empírico toma y daca entre astros distantes. O, quizás, simplemente hoy olvido un tanto a la Primavera; bajo el pie derecho primero de la cama, enjuago su rostro y peino la dorada cabellera. Se dijo a si mismo: hoy puedo ser feliz sin Primavera, sin su trinar de pájaros, sin el nacer de las flores, sin arroyos que forman las nieves derretidas, sin abriles. No lo se, mañana le preguntare.

A.

Para hoy, una historia en una cancion.

 

Qui dove il mare luccica
e tira forte il vento
su una vecchia terrazza
davanti al golfo di Surriento
un uomo abbraccia una ragazza
dopo che aveva pianto
poi si schiarisce la voce
e ricomincia il canto.

Te voglio bene assaie
ma tanto tanto bene sai
è una catena ormai
che scioglie il sangue dint’e vene sai³.

Vide le luci in mezzo al mare
pensò alle notti là in America
ma erano solo le lampare*
e la bianca scia di un’ elica.
Sentì il dolore nella musica,
si alzò dal pianoforte
ma quando vide la luna uscire da una nuvola
gli sembrò dolce anche la morte.
Guardò negli occhi la ragazza,
quegli occhi verdi come il mare,
poi all’improvviso uscì una lacrima
e lui credette di affogare.

Te voglio bene assaie
ma tanto tanto bene sai
è una catena ormai
che scioglie il sangue dint’e vene sai.

Potenza della lirica
dove ogni dramma è un falso
che con un po’ di trucco e con la mimica
puoi diventare un altro.
Ma due occhi che ti guardano
così vicini e veri
ti fan scordare le parole,
confondono i pensieri.
Così diventa tutto piccolo,
anche le notti là in America,
ti volti e vedi la tua vita
come la scia di un’elica.
Ma sì, è la vita che finisce,
ma lui non ci pensò poi tanto
anzi si sentiva già felice
e ricominciò il suo canto.

Te voglio bene assaie
ma tanto tanto bene sai
è una catena ormai
che scioglie il sangue dint’e vene sai
(x2)

 Caruso¹ – Lucio Dalla²
[Luciano Pavarotti, Andrea Bocelli,
Lara Fabian, Los tres tenores]

Aquí donde el mar reluce
y sopla fuerte el viento
sobre una vieja terraza
frente al golfo de Sorrento
un hombre abraza a una muchacha
después de que había llorado
luego se aclara la voz
y vuelve a dar comienzo al canto.

Te quiero mucho,
pero mucho, mucho, sabes…
es un cadena ahora
que funde la sangre en las venas, sabes…

Vió las luces dentro del mar,
pensó en las noches allí en América
pero sólo era el reflejo de algunos barcos
y la blanca estela de una hélice.
Sintió el dolor en la música,
se levantó del piano
pero cuando vió la luna salir tras una nube
le pareció dulce incluso la muerte.
Miró en los ojos la muchacha,
esos ojos tan verdes como el mar
luego de repente salió una lágrima
y él creyó de ahogar.

Te quiero mucho
pero mucho, mucho, sabes…
es un cadena ahora
que funde la sangre en las venas, sabes…

Fuerza de la lírica
donde cada drama es un falso,
donde con un buen maquillaje y con la mímica
puedes llegar a ser otro.
Pero dos ojos que te miran
tan cercanos y tan auténtícos,
te hacen olvidar palabras,
confunden pensamientos.
Así todo parece tan pequeño,
también las noches allí en América
miras atrás y ves tu vida
como la estela de una hélice.
Sí, es la vida que se acaba
sin embargo él no lo pensó tanto
por el contrario, se sentía ya feliz
y volvió a comenzar su canto.

Te quiero mucho
pero mucho, mucho, sabes…
es un cadena ahora
que funde la sangre en las venas, sabes…
(x2)

No me creaas

 

No me creas, si al fulgor de la enésima copa,

perjuro que no conozco el miedo.

O si aseguro que la luna es de miel,

miel de una cierta abeja milenaria que

ha partido a otros planetas.

 

No me creas, si escribo sin faltas de ortografía,

algun truco abre inventado para pasar

el tedioso examen de los acentos indicados,

de los participios lubricados y los gerundios

amaestrados.

 

No me creas si advierto cantar como el mismísimo Pavarotti,

la verdad es que esta voz es de arroyuelo moribundo.

O cuento que el Santa me trajo carbón a regalar,

la verdad es que fue un tipo generoso,

hasta el día que lo saque de la nomina de la imaginación.

 

No me creas que haya contado las espinas de la rosa,

caminado sin  trastabillar,

encendido una vela debajo de la cama,

anunciar la llegada del Conde Lazcurain De Los Monteros,

tirar un penalti de cabeza,

arrojar las perlas a los cerdos,

morderme los codos,

asfixiar el estrecho camino,

no, no me creas nada de eso.

Saramago en su neófito lector.

   Anoche termine de leer “Pequeñas memorias” de José Saramago, es apenas el primer libro que leo de el. Como su nombre lo anticipa, es una especie de autobiografía sin caer en los excesos de datos sobre lugares y fechas. Es pues un relato de su primera infancia.

Juzgar un autor en base a uno solo de sus libros es tan temerario como juzgar un mar por una sola de sus olas. Así que diré lo que me pareció este: un estilo ameno, sin complicaciones estilísticas, pero, muy descriptivo. He allí la maestría de Saramago, comunicar mucho en unas cuantas líneas.

De Saramago he sabido que era un ateo empedernido, lo cual se le agradece a el y a Dios. Porque hay personas que no les viene bien eso de creer, siendo ateos son muy fructíferos.

A.