El burro de mi tía

Las buenas ideas, las ideas geniales, suelen surgir de la nada, en el momento menos esperado. Haciendo otra cosa que nada tiene que ver con el asunto.

Se puede uno enfrascar en resolver un problema por horas y días; pero es por demás, no surge la solución. Luego, de repente, manejando el coche o regando las plantas del jardín viene la solución.

El cerebro es como el burro de mi tía, cuando lo sobrecargaban de leña simplemente se dejaba caer en medio del camino y no había reprimenda ni poder humano que lo levantaran. Solo reiniciaba la marcha cuando le aligeraban el peso, de tal modo que el sintiera que si podía con la carga.

Así deben llegar a tal punto nuestras neuronas, en que se niegan a trabajar más a marchas forzadas, despliegan las banderas rojinegras y se declaran en huelga hasta que el hostigamiento de nuestra parte cese. Cuando las tratemos con cariño, sin extenuarlas demasiado, se pondrán a trabajar, diciéndonos: te perdonamos, aquí te va la respuesta.

-A-

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Acerca de diariando
Marinero de Infanteria de Marina del Servicio Militar Nacional Patriotico Heroico y Obligatorio Matricula C-267481

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