Atardecer para un viejo.

La luz pinta todo de oro, cae la tarde. El día se va, se nos escapa como el agua por entre las manos. Se filtran tímidos los rayos por entre las cortinas y las persianas. El tiempo, ese caminante inexorable que como Lot no voltea atrás, va dando un paso cada segundo. Solo el reloj lo persigue.

Las nubes juguetean en el cielo a hacer figuras. Quiero ser un caballo dice aquella nube rosa, yo un elefante dice esta otra pequeña. Siempre he tenido la impresión que el atardecer es la hora del recreo de la creación misma. Que después de una larga jornada ayudando al hombre buscar ser hombre, se dispensa un tiempo para ser ella misma, la creación.

Quizás sea solo un viejo, ya los años me han vuelto un sentimental. Quizás sea hora de meterme a casa, dejar el portal, que las estrellas empiecen a nacer solas, sin mi testimonio. Hasta mañana, buena tarde, mejor noche.

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Acerca de diariando
Marinero de Infanteria de Marina del Servicio Militar Nacional Patriotico Heroico y Obligatorio Matricula C-267481

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