Asunto de Epitafios.

 

Antes, cuando me decía no creyente (que ahora creo que todos somos creyentes, unos creen que no creen y otros creen que creen) me preocupaba el asunto de mi epitafio. La vena poética me decía que debía elegir uno, previo a la cita con doña muerte. Se me hacia feo que solo dijera al calce de mi tumba, nació tal día, se murió otro diferente, q.e.p.d.

Me fascinaba aquel de T.S. Elliot “tuvo un pleito de enamorados con la vida” Me parece que sigue resaltando el sentido apasionado que uno debe tener con la vida, amar la vida, vivir con esa garra –furia-  de enamorado.

Hoy, la verdad, ya no me importa que diga mi epitafio, ni siquiera me importa tener una tumba o que mis cenizas se esparzan en la cima de un monte. Hagan de mi lo que quieran. Que me canten o que me lloren, como gusten, dispensen la molestia, es la ultima que os daré.

Quizás ya no me importa porque en realidad ya no importa, como dijo Poncio Pilatos Quod scripsi, scripsi (lo escrito, escrito esta). Lo hecho en vida ya quedo hecho, bien o mal, ambas mezcladas, de tal amalgama daremos cuenta el día final. Una amalgama que solo Dios sabrá sopesar.

 

Alcides

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Acerca de diariando
Marinero de Infanteria de Marina del Servicio Militar Nacional Patriotico Heroico y Obligatorio Matricula C-267481

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