Pienso, luego escribo

Pienso, luego escribo. Es decir, porque pienso, escribo. Escribir es el ejercicio de ordenar lo que piensas. Puedes pensar todo el día, sin pensar algo en concreto. Escribir se convierte en ese tamiz donde descubres que pensaste realmente.

  Por allí hay un estudio en el cual se encontró que los humanos decimos unas seis mil palabras al día, pero nuestro léxico común abarca solo unas dos mil palabras, es decir, que repetimos varias veces al día las mismas palabras.

 No quiero decir que escribir sea la prueba de pensar, solo es una manifestación a lo sumo. Abra muchas otras formas de ello, por ejemplo actuar, hacer; inclusive hablar, pues, primero se piensa, luego nace la palabra (aunque a veces solo allá fracciones de segundo entre lo uno y lo otro).

 Sin duda el mucho pensar puede ir resumido en una breve frase, me se varias que han marcado mi vida, por ejemplo citare José Ortega y Gasset:

 Yo soy yo y mi circunstancia, sino la salvo a ella, tampoco me salvo yo.

 O una de Baltasar Gracian que me persigue desde la escuela secundaria:

 Bueno, si breve, doblemente bueno.

 Y no podía faltar el Cristo:

 De lo que esta lleno el corazón, habla la boca.

 

 

 

Anuncios

Acerca de diariando
Marinero de Infanteria de Marina del Servicio Militar Nacional Patriotico Heroico y Obligatorio Matricula C-267481

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: