Praxis de la Libertad

Continúa del post de ayer…

Sin duda todos –o casi todos- podemos estar de acuerdo en la necesidad de acotar la libertad para asegurar la supervivencia de la civilización, tan simple es de demostrar como preguntarse ¿Qué pasaría si nadie respetara las luces del semáforo?

El problema empieza cuando la libertad que se debe acotar es la nuestra y no hay beneficio palpable en esa renuncia. Ejemplo: Mi vecino se siente en su sano derecho al poner su música a todo volumen el día y hasta la hora que le plazca, su argumento es que está en su casa y todos debemos de respetar que él se sienta con ganas de reventarse los oídos. Pero no sea que otro vecino ponga la música igual de recio porque allí es cuando se indigna, cuando se escandaliza por la inconsciencia de los demás.

Mi vecino si respeta las luces del semáforo porque sabe que si no lo hace puede salir lesionado. Acota su libertad porque obtiene un bien por ello: no se lastima.

Pero no respeta a los demás –la libertad de los demás- con sus ruidos nocturnos porque allí no arriesga nada, por tanto no pierde nada. Solo se beneficia del ejercicio de su libertad. Solo se indigna cuando otro le hace lo mismo.

 ¡que egoístas somos!

Alcides

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Acerca de diariando
Marinero de Infanteria de Marina del Servicio Militar Nacional Patriotico Heroico y Obligatorio Matricula C-267481

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