Zapatos Rojos

El viernes ya me iba a la oficina, vestido de pantalón y camisa gris, pues no tiene remedio la tendencia a buscar el punto intermedio (canta Shakira). Entonces de pronto ¡Pas! Se me ocurrió llevar zapatos rojos. Primer pensamiento: se van a reír de mí. Contraveneno: ¿Y que tiene si tu vas cómodo?, bueno, pues total, me fui con mis Nike rojos.

Fui el primero en llegar, en la puerta estaba el velador, un señor que tiene problemas al hablar y no puede decir ni una palabra completa, al menos, eso pensaba yo después de 14 años de conocerlo, pues al verme, abrió los ojotes, me examino de arriba abajo y dice:

-Cides, pareces puto. Nótese que mi nombre no lo pudo decir completo, pero “pareces puto” le salio clarito.

Le digo: Tantos años de conocerte y la primer frase completa que te escucho es para burlarte de mi, re-cabron. Aclaro que “re-cabron” es de cariño.

A los diez minutos llega otro compañero. El mismo reflejo de abrir ampliamente los ojos.

-No mames, pinché Alcides, ¿Cuándo le robaste esos zapatos al Chapulín Colorado?

Se acerca otro y dice.

-No guey, son los zapatos de Forrest Gump.

Mas tarde voy saliendo por un vaso de agua y me ve otro, el comentario obligado:

-Chale Alcides, siempre pensé que estabas pirata, pero ahora si te volaste la barda.

-¿Por qué guey?-ya se me había olvidado que era el blanco –rojo- de los comentarios.

-¿Cómo que porque? Mírate los zapatos. Te clavaste.

Pues bien, todo el día transcurrió en ese tenor de comentarios. Total que hasta en el pizarrón de los pendientes pusieron el nombre del personaje de una niña que salía hace mucho en la TV, obvio, siempre llevaba cacles rojos. ¿Pero saben que? Si los volveré a llevar, de verdad que me dio risa cada uno de los comentarios, no me tibiaron ni tantito la sangre.

Es importante salir un poco de la rutina, arriesgar un poco aunque sea en insignificancias como el color de tus zapatos, es importante hacer el ridículo de vez en cuando, para que no se te olvide que todos estamos expuestos al comentario de los demás. Yo me quedo cantando aquel estribillo que dice:

“Por no querer ser estatua de sal,

lo llamaban culo inquieto…”

Por cierto, si el lenguaje de este post le ha parecido demasiado explicito, si ha dañado su limpia conciencia, si se a acongojado, sentido pena ajena, o cualquier otro síntoma contrario a reír como me he reído yo, le pido una disculpa, rece usted un acto de contrición y con ello retornara a la vida de gracia ya que solo ha cometido un pecado venial en leer estas leperadas.

Bona Nit.

Alcides

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Acerca de diariando
Marinero de Infanteria de Marina del Servicio Militar Nacional Patriotico Heroico y Obligatorio Matricula C-267481

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