Réquiem por un buen maestro.

 

En noviembre del año pasado, me encontré a un buen maestro que tuve cuando estudiaba Ingeniería Civil, fue en una piñata. Su sobrino cumplía años, sobrino que a su vez era hijo de un buen amigo mío.

Platicamos un buen rato, estuvo muy amable, sonriente, como casi siempre era el. Nos despedimos y, ayer, me dijeron que murió a las semanas de esa reunión. De cáncer.

El hombre es ser de soledad y de ilusiones. Nacemos solos y morimos solos. Los dos momentos cruciales de nuestra vida y los tenemos que afrontar completamente solos. Eso angustia tanto a muchos espíritus que se refugian en una religión. Y hay, lamentablemente muchas religiones, que viven de eso, de pescar temerosos, no para hacerlos libres, sino por el contrario, mas esclavos de sus miedos.

¡Que paradoja!, el hombre, ser social por excelencia, vive su nacimiento y muerte completamente solo.

¡Que paradoja!, nos creemos tan de esta tierra, ¡oh! ¡Vana ilusión! Y de pronto llega la muerte y nos vuelve a la realidad. Por eso, con sabiduría, se ha dado llamar a la muerte: el gran desengaño.

Descanse en paz maestro, se le recuerda con afecto.

 

Alcides

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Acerca de diariando
Marinero de Infanteria de Marina del Servicio Militar Nacional Patriotico Heroico y Obligatorio Matricula C-267481

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