Un comentario en torno al post “¿Servir?”

 

A continuación transcribo un comentario que me ha hecho llegar José Ángel –hermano en la fe- sobre el post “¿Servir?”. Aunque no coincidimos plenamente en nuestra visión, ya que parten de experiencias evidentemente diferentes por los caminos de la fe. Creo importante y se lo agradezco el que me la allá hecho llegar.

Cierto la llamada de la Iglesia es evangelizar, desde S.S. Paulo VI con su Evangeli Nuntiandi, hasta Benedicto XVI con Aparecida, la llamada es la misma, dar al mundo el sabor de la sal evangélica, sal llena de sabor de Jesús que evita que nos corrompamos en la búsqueda de nuestros propias apetencias, ser pues discípulos para ser misioneros.
 
Hace ya más de 40 años surgió la RCC en el mundo como un deseo de una verdadera juventud, la base de esa experiencia es la misma que leemos en Hechos y que bien conocemos: la oración en común, si la RCC surgió como una experiencia personal dada en un ambiente comunitario. Esto se reafirma en la Palabra de Dios en unos capítulos después del acontecimiento de Pentecostés cuando ante la lucha y persecución de las autoridades judías los apóstoles vivieron una nueva experiencia de Pentecostés con una nueva efusión, que hizo temblar la tierra.
 
Podemos pensar que reunirnos para orar es perder el tiempo ante tanto trabajo. Que es una estrategia de fuga, una alienación ante los problemas o como diría Marx un opiáceo ante tanta destrucción. Pero no es así, el mismo Maestro Jesús “llamo a los que Él quiso, para que estuvieran con el y para mandarlos a anunciar la Buena Nueva”; que hacemos entonces cuando nos reunimos dos o tres veces por semana: estar con el Maestro mediante la oración sin descuidar nuestras obligaciones, dando mas de lo que nos exigen.
 
Al igual que muchos santos estamos primero dándole valor a lo indispensable: San Ignacio de Loyola dio en la clave cuando introdujo en la historia el trabajo contemplativo, la Madre Teresa de Calcuta hizo lo mismo y aun sus hijos espirituales se reúnen dos veces al día para estar con Jesús Sacramentado antes de ir a atender a los pobres. La RCC basa su trabajo en dos grandes cimientos: la asamblea de oración como medio de evangelización, y los grupos de oración como método para fortalecer y dar crecimiento a sus miembros.
 
No se puede concebir de otra manera… quien no lo vea así, es porque o no entiende el carisma del movimiento o sencillamente no lo siente como un carisma personal, es decir su camino de santificación. Al igual que otros grupos no se puede ser parte de él en una proporción 80,90 o 30 % sino que es una forma integral de crecimiento y de participación, no la única, pero si la que se reconoce como particular. Muchos han escrito sobre la ventaja de estos grupos como forma para alcanzar el crecimiento personal, en todos ellos manifiestan ese peligro de huir de los problemas cotidianos y convertir a los grupos en una estrategia cómoda y fácil; pero al mismo tiempo se ven claramente la ventaja de esta pequeña comunidad de hermanos que oran, se apoyan, se conocen, disciernen a la luz del Espíritu y se nutren de la palabra, dado caso la experiencia muestran las enormes ventajas en contra de las deficiencias humanas que podría tener.
 
El camino comunitario no desliga el crecimiento personal antes bien lo supone. Y si, es verdad, se sirve igual fuera como dentro de un salón, pero hay que reconocer que la fuerza de ese servicio es la oración comunitaria, no reconocerlo seria como incluso invalidar la gran comunidad que formamos con la Iglesia Universal o con la comunión de los santos. Así, aunque la salvación es de todos, y es particular, eso no invalida la gran comunión que existe entre aquellos salvados y lavados con la sangre del Cordero.
 
La oración en común nos brinda una oportunidad para sentirnos apoyados y pensar que no vamos solos. El mismo san Benito dice en los primeros capítulos de la Regla: hay tres caminos; el mas seguro es el que emprende el cristiano que en la búsqueda de la perfección se une a una comunidad para que lo auxilié a llegar a su meta; cuando ya se ha crecido y sabe que puede sortear solo los peligros del alma busca a su Señor en la soledad, este es pues, otro camino para alcanzar la perfección y el mas peligroso. Los grupos de oración, son una exigencia cuando no se han valorado con los ojos del espíritu, y son un escape cuando no sabemos escoger la mejor parte al igual que la Martha del Evangelio de San Juan.
 
Animo pues… creo que vamos en buen camino, juntos buscando encontrarnos con el Señor para ver con nuevos ojos nuestra realidad.

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Acerca de diariando
Marinero de Infanteria de Marina del Servicio Militar Nacional Patriotico Heroico y Obligatorio Matricula C-267481

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