En los extremos del absurdo.

Hace años me asumía como un descarado ateo, hoy me digo creyente. Ambas posiciones evidentemente in cuantificables, es decir, no puedo decir si fui más ateo que creyente o viceversa. Sin embargo en cada extremo veo como absurdo al de en frente, o al menos, ese es el error al que fluyo a primera vista. Me explico:

Cuando decía ser ateo, el ser creyente me parecía un absurdo, ¿Cómo puede alguien creer en un Dios? Si es evidente que no hay nada fuera de lo tangible, ¿Cómo se puede hablar de que hay un Dios-todo-amor si la vida esta llena de dolor, mucho del cual es sin sentido? ¿Cómo se puede hablar de Dios-todo-perfecto en una existencia donde subsiste la mentira, la fealdad y la injusticia?.

Ahora, creyente, me suele venir a la mente la pregunta: ¿Cómo se puede negar la existencia de un Dios si es tan evidente en la naturaleza que hay un ordenador supremo? ¿Cómo se puede ser tan ingenuo para caer en un “fideísmo ateo” y decir que todo es azar y evolución fortuita?

Entonces recapacito un poco, pienso que fui afortunado en mutar del ateismo a la fe. Pero esa solo es mi experiencia individual. Mas también hay personas que no tienen esa experiencia, y no son por ello, ni mejores ni peores, simplemente diferentes. Por ejemplo, hay también quienes nacieron en la fe y allí han estado y allí se les puede acabar la vida, sin nunca haber pisado los terrenos de la no-fe. Quiero decir, pues, que caminos hay sin fin, es mas, cada humano es un camino, un mundo como suele decirse. Cada hombre y mujer están inmersos en su propio camino, ¿hacia donde? Hacia el desarrollo de sus potencialidades. El hombre, ser social, solo encuentra su destino en los demás y con los demás. Sea creyente o no, solo escapa de la mediocridad o del sin sentido mediante el acto de “amar”, sea cual sea esa experiencia del amor, siempre y cuando, no sea un amor solo hacia si mismo, es decir un narcisismo; ya que como la psicología lo ha demostrado un amor así solo termina en neurosis.

Sin duda el Cristo lo planteo mucho mejor en su mandamiento supremo: Amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a uno mismo. Obviamente cuando no se cree en ese Dios, hay algo que lo viene a suplir, pero siempre será un idealismo, algo utópico. No quiero decir que esto sea por si mismo malo, por el contrario, no creo que Dios sea egoísta como para no entender que si alguien no cree en el, no pueda tratar de hacer bien las cosas.

Convencido estoy de que –como decía- caminos hay tantos, como individuos sobre la faz de la tierra.

Alcides

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Acerca de diariando
Marinero de Infanteria de Marina del Servicio Militar Nacional Patriotico Heroico y Obligatorio Matricula C-267481

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