A que no puedes comer solo una

Semáforo en rojo. 7:35 a.m. miércoles 16 de febrero de este naciente 2010. En el estereo del carro se oye a Carlos Baute, que será tema del Post de mañana. Yo sumido en las ideas que lo conformaran. Asiento derecho, mi hija funge de copiloto. Ella va en primero de primaria. Absorta la mirada en el carro de al lado, amarillo, repartidor de productos chatarra marca Sabritas. Paulina –o sea, mi copiloto- comienza a deletrear:

A-q-u-e-n-o-p-u-e-d-e-s-c-o-e-r-s-o-l-o-u-n-a.

Otro intento que nace de ella misma:

A-que-no-pu-e-de-s-co-me-r-so-lo-u-na

Para ese entonces el padre, o sea yo, dejo mis meditaciones sobre el mundo del pop –que insisto conformaran el post de mañana- para admirar el esfuerzo de leer de mi hija.

Tercer intento, me preocupo, si cambia la luz, será frustrante.

A-que-no-puedes-comer-solo-una.

Papa, allí dice “a que no puedes comer solo una”.

Bendito día en que mi hija leyó por primera vez algo en la calle.

Alcides

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Acerca de diariando
Marinero de Infanteria de Marina del Servicio Militar Nacional Patriotico Heroico y Obligatorio Matricula C-267481

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