Una reflexión en torno al sentido del dolor.

 

¿A quien le gusta sufrir? ¡Que levante la mano! ¿A nadie verdad?, sin embargo el sufrimiento aparece en cada una de nuestras vidas de forma recurrente.

 Ahora mi pregunta es la siguiente ¿Cómo es que se dice que hay un Dios “sumo bueno” y sin embargo permite el dolor? ¿Por qué hay niños con cáncer o porque permitió los campos de concentración nazis? A veces resulta difícil, sino imposible explicarnos el proceder de Dios o creer en su existencia ante la abrumadora realidad del dolor injusto. Porque hay cierto sufrimiento entendible que uno se lo gana a pulso, por ejemplo si fumo en exceso, no puedo culpar sin mas a Dios de que me enferme por ello. Hasta en las cajetillas de cigarros dice que hacerlo es malo, no puedo alegar desconocimiento ni demencia. Debo ser conciente de mi fragilidad como humano y cuidarme. Pero como decía hay otros tipos de sufrimientos y dolores que nos resultan inexplicables y por ende injustos. Que van, repito, en contra de la posibilidad de un Dios todo amor.

Confieso que este tema a mí me ha inquietado desde hace mucho, creo que cada quien debe buscar sus respuestas, pero en mi caso las líneas generales de la respuesta se pueden esbozar así:

Primero, el dolor no es un absoluto. Es decir, no se sufre y ya, sin remedio, sin esperanza: He conocido casos de niños con cáncer cuya relación con Dios es totalmente cercana, ellos no culpan a Dios, por el contrario, de algun modo misterioso la gracia de Dios sirve para fortalecerlos frente al dolor y ser verdaderos ejemplos de santidad. El dolor no es un absoluto, no es un estado fijo, se va y regresa y se vuelve a ir.

Segundo, el dolor es una de las consecuencias de la libertad bajo la cual hemos sido creados. No puede haber verdadera libertad sin el dolor, ya que es una forma de la ausencia del bien. Dios ha corrido el riesgo de crearnos, no somos predeterminados y uno de esos riesgos es el dolor ¿Qué haremos ante el dolor? ¿Despreciaremos a Dios por “hipócrita” ya que se hace llamar “bueno” y nos deja sufrir? Ese es uno de los riegos asumidos.

Tercero, ha Dios no le gusta que suframos, se ha solidarizado con nosotros en la persona de Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre. Dios entiende nuestro dolor porque lo vivió en carne propia en Jesús, en la locura de la cruz. Un acto solidario que no requiere ser repetido porque para Dios no hay tiempo y un segundo pueden ser dos mil años y dos mil años un segundo, el sacrificio de la cruz es presente. El que no tenía porque sufrir pues es Dios ha sufrido por nosotros.

Alcides

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Acerca de diariando
Marinero de Infanteria de Marina del Servicio Militar Nacional Patriotico Heroico y Obligatorio Matricula C-267481

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