Un Dios para Hoy

Hay ciertos libros que a uno lo cautivan con el solo titulo, es el caso del que da nombre a este Post. Obviamente ese encantamiento puede desaparecer o ser bien correspondido con la respectiva lectura de la obra en cuestión.

Se me viene a la mente cierta critica que leí a Paolo Flores D’Arcais contra el cristianismo occidental, el cual se ha vuelto –según sus palabras- en una hamburguesería de la fe, es decir, la fe se ajusta a las necesidades del hombre y no es la fe la que exige un cierto sometimiento a verdades reveladas. Dando como resultado un amplísimo espectro de “posibilidades” en que creer o como creer. En cierto sentido pesimista tiene razón esta critica, desde fuera se puede ver que en el cristianismo cada quien cree en lo que mas le acomoda. Pareciera un Dios ajustado a las necesidades particulares, dando así por resultado un dios mutable que ya muy poco se diferencia de los dioses del olimpo, tan humanos a fin de cuentas. Tan del imaginario publico.

Pero el sentido positivo de esta frase “un Dios para hoy” se encuentra en recordamos que los hombres somos seres históricos, inmersos en un tiempo y espacio determinados, en una cultura especifica, con cierto grado de avance científico-tecnológico. La comprensión de la verdad que podemos alcanzar esta determinada por esos factores. A un hombre de la edad de hierro no se le puede hablar como a un hombre del medievo y, a uno del medioevo no se le puede hablar como a un hombre del postmodernismo vigente.

La misión de la Iglesia es hablarle a ese hombre de hoy de tal manera que el mensaje de hace dos mil años le sea comprensible; no reinventando como muchos pro modernistas proponen. Solo hay un evangelio, una buena nueva, esa es la que se debe comunicar en el presente, sin desvaríos, sin adiciones, pero si en una complementariedad que puede abonar la ciencia y la teología.

Aunque siendo francos, para mi el problema no es tanto el de “hablar de Dios”, sino el de mas bien el de saberlo mostrar, que se nos note pues como dijo algún predicador pentecostal.

El conocimiento de Dios no es solo teórico, no se puede remitir a aprendernos de memoria La Biblia, el Catecismo o el Derecho Canónico, vamos ni siquiera a estudiar toda la patristica. Conocer a Dios es ante todo establecer una relación personal, tan personal que conlleve todas las vicisitudes y alegrías que pueda tener una relación personal real. Ese es el Dios para hoy que requerimos.

La primera tentación seria el creer que nosotros podemos por iniciativa propia “mostrar” ese Dios. Solo si somos instrumentos será fructífera la misión, solo si sabemos decir como el santo de Asís…Señor hazme un instrumento…

Alcides

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Acerca de diariando
Marinero de Infanteria de Marina del Servicio Militar Nacional Patriotico Heroico y Obligatorio Matricula C-267481

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